17 de mayo 2002 - 00:00

"Vivir mata" promete unos chistes que nunca llegan

Vivir mata promete unos chistes que nunca llegan
«Vivir mata» (México, 2001, habl. en español.) Dir.: N. Echavarría. Guión: J. Villoro. Int.: D. Giménez Cacho, S. Zabaleta, L.F. Tovar, E. Echevarría, A. Gollás, D. Bracho.

P areciera que, en el teatro del amor, nos sigue fascinando la atractiva cuan ambigua conveniencia de las mentiras, sea para seducir o para consentir, y así lo confirma el grato recuerdo de obras como «Vamos a contar mentiras» y «Mi querido mentiroso». También lo afirma la comedia mexicana que ahora vemos, aunque su recuerdo será, sin dudas, mucho más pasajero.

«Vivir mata -la mexicana»
(llamémosla así, para evitar confusiones con igual título argentino) quiere ser un aquelarre de confusiones amorosas, según las cuentan, cada uno por su lado, una pretendida reportera y un pretendido artista, ella en su puesto de locutora, y él en un nudo de tránsito abarrotado de vendedores pintorescos. «¿Y de qué sirve un tipo que diga la verdad? ¿Por qué tienes que rascar y rascar hasta estropearte el cuento?», observa la amiga del caso, desplegando ciertas consideraciones acerca de los verseros y de la tendencia femenina a formarse un sueño y luego examinarlo. El muchacho, en cambio, tiene oyentes menos valiosos, aunque uno de ellos, un gurú de cuarta y mal amigo, haga también un par de chistes atinados.
 
Otros chistes pueden encontrarse en torno al trabajo de desprender un corpiño (él:
«Esta es una tarea para Houdini»; ella: «¿Hace cuánto que no practicas?»), o en torno a tres razones explicadas con cuatro dedos, lo cual permite un justo y popular remate. El problema es, precisamente, que muchas situaciones están pensadas para un gran remate, que nunca llega, o llega medio desinflado, incluyendo lo que se supone un buen encuentro romántico junto a un monumento bochornoso y enorme. Para más, a la obra le faltan aceitado y «timing», y a ciertos actores les falta un mínimo encanto. Al menos, la protagonista tiene unos muslos preciosos, lástima que se vean poco. El nombre de la empresa es Titán, no por titánica, sino acaso en homenaje al cómico de ese nombre, un tipo bueno, perdedor y flaco. Suena coherente.

Dejá tu comentario

Te puede interesar