19 de septiembre 2003 - 00:00
Vuelve grupo emblemático del café concert, Los Trisinger
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Comienza el Festival Internacional Cámara Corporizada con más de 40 películas de 20 países
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Disponible en Netflix: la película que se estrenó hace 30 años y es la favorita de millones
Chiqui Reynoso y Rody Kohanoff
Periodista: ¿Qué recuerdos guardan de aquella primera etapa?
Chiqui Reynoso: Fue una época brillante, había todo un circuito de café-concerts, no sólo en Buenos Aires sino también en muchas otras ciudades del país. Además, no existían los celos o las rivalidades con la intensidad de los de hoy. A nuestros estrenos venían todos nuestros colegas del ambiente artístico o nos enviaban telegramas.
P.: ¿Ustedes también, como se hacía en esa época, se metían con el público?
Rody Kohanoff: El público siempre estuvo muy en contacto con nosotros, pero nunca lo incomodamos. Tampoco le revisamos la cartera a nadie porque no sé si podríamos resistir la tentación...
P.: Ustedes recordarán que muchos artistas hacían todo lo contrario, como Eduardo Bergara Leuman, que era capaz de hacer subir al escenario a una señora algo robusta sólo para decirle: «Querida, el negro disimula pero no tanto».
R.K.: Sí, Bergara era genial, pero lo más sorprendente de todo era que la gente volvía a que la siguiera castigando. Pero nosotros en realidad apuntamos a que la gente piense y se emocione durante el show.
C.R.: Ahora tenemos un concepto mucho más amplio del espectáculo, nos preocupamos mucho más por dejar ver lo que pensamos acerca de este mundo y de nuestra sociedad. Antes manejábamos una ironía más liviana, yo siento que ahora somos mucho más reflexivos y coherentes.
R.K.:Yo creo que todos sentimos la necesidad de retomar el camino que alguna vez abandonamos. La reunificación de Los Trisinger tiene que ver con eso y no me parece casual que otros grupos de veteranos -que no voy a nombrar porque ya son muy conocidos y parecería que uno se quiere comparar con ellos - también se estén volviendo a juntar en este momento. Hay muchos que se dieron cuenta de que después de aquellos años no hicieron algo mejor. Y no sólo eso... Si se nos pregunta por qué volvemos al humor, contestamos: «No es porque tenemos que decir algo, sino porque tenemos algo para decir».
P.: ¿Cómo describirían a cada uno de estos hermanos?
R.K.: Chiqui Reynoso interpreta a Yon, el tiránico hermano mayor, que es el que manda. Después está Pol, el gordo (Antonio Calvar), que es su brazo ejecutor y represor. Piter, mi personaje, es un cándido que siempre dice la verdad y denuncia lo que los demás están ocultando. Por último, Charli (Charly Diez Gómez) es sordomudo pero toca la batería. Actúa con sus hermanos porque la madre les ordenó que lo aceptaran en el grupo.
P.: ¿Qué tipo música se escucha durante el show?
R.K.: Es muy variada e incluye un bolero, una chacarera y hasta un tema sudafricano que, como todos los demás, fue compuesto por nosotros. En la presentación del show hacemos un resumen recordatorio de las últimas décadas, escrito en léxico «esdrújulo»: «No fueron éticos nuestros patéticos vínculos tétricos de adquirir débitos y ante la súplica el águila lóbrega grita: «¡Qué imbéciles, that is impossible!».
P.: ¿Por qué le pusieron ese título al espectáculo?
C.R.: Es un homenaje en memoria de nuestro querido amigo y representante Eduardo Riom. El era muy divertido y se la pasaba diciendo frases absurdas con absoluta naturalidad. Un día, en uno de nuestros ensayos, se le ocurrió decirnos: «ustedes me ponen los pelos de gallina» y nadie le entendió. No sabíamos si tenía «los pelos de punta» porque todo era un horror o estaba tan maravillado que se le había puesto «la piel de gallina». Pero él hablaba así todo el tiempo, era capaz de decirte: «Me estás poniendo entre la espalda y la pared» y la verdad es que eso tenía más fuerza que el dicho original. Carlos Pais recopiló centenares de frases suyas, a las que llamamos Rionismos.
«Pelos de gallina» subirá a escena el próximo 26 a las 22 en Molière Teatro Concert (Balcarce 682).




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