14 de marzo 2003 - 00:00

Watson: "Por fin no lloro ni muero en una película"

Watson: Por fin no lloro ni muero en una película
Mar del Plata (Enviado especial) - Dulce, delicada, sencilla y un poquito distante a la vez (con esa educada distancia, tan british), Emily Watson está en Mar del Plata acompañando la proyección de su última película, la primera en mucho tiempo con final más o menos feliz, «Embriagado de amor», una comedia romántica que coprotagoniza con Adam Sandler.

El diálogo, muy breve, mirando sus ojos claros que a veces se alejan en algún pensamiento, y a veces se fijan, sin lastimar, en el interlocutor:

Periodista
: Antes de entrar en materia, ¿cómo quedó después de encarnar a Jacqueline Du Pre en el dramón familiar «Hillary & Jackie»?

Emily Watson: Creo que ese fue el papel más exigente de mi carrera, a nivel de preparación física. Pasé tres meses aprendiendo cello, otro tanto con una profesora de danza, haciendo movimientos lo más parecidos posible a los que hacía ella, que eran movimientos muy singulares, y, después, varios meses con médicos especialistas, viendo cómo se mueve una persona con esclerosis múltiple. Fue agotador, y encima después vino ese pequeño escándalo de la familia protestando contra la película.


P.:
¿Fue por hacer tantas películas como esa que terminó haciendo una comedia?

E.W.: Pedí hacer una película donde no tuviera que llorar, ni enfermarme, ni morir. Cuando Paul Thomas Anderson me ofreció trabajar con él -y ni siquiera había escrito el guión- le dije que sí inmediatamente. Lo divertido es que ninguno de nosotros había hecho una comedia romántica. Tampoco Sandler, que es más bien cómico. Claro, por ahí la gente se impresiona más cuando una llora, o muere, pero hacer comedias es mucho más difícil. Pensándolo mejor, no es que sea más difícil. Si una tiene talento, debería serle igualmente fácil hacer reír o llorar.

P.: ¿Acaso usted no tiene talento? ¿Cuál es su mayor mérito como actriz?

E.W.: Creo que mi mejor herramienta es la capacidad de concentración. En el estudio de cine puedo estar totalmente concentrada con mi personaje mientras todos gritan, comentan y tienen problemas a mi alrededor. Cuando hacíamos «Red Dragon» pasaban los micros de turistas. «A su izquierda están filmando una nueva producción, que ustedes verán próximamente en pantalla», etc. Era como estar en un circo.


P.:
Hablando de circo, al personaje de Sandler no le caminan todos los patitos en fila. ¿Por qué cree que una mujer como usted se acercaría a semejante loco?

E.W.: No pienso que sea un personaje muy marcado. Tampoco el mío.Ambos están diseñados como un misterio. No tienen nada de composición psicológica. Yo creo que a mi personaje, lo humano que le atrae del otro es la soledad. Veo esta película y me digo «yo debo conocer a este hombre». Y es como si mi criatura saliera de un rayo de luz para tomar al otro de la mano.


P.:
Sabe, acá el periodista también está tan solo...


P.S.

Dejá tu comentario

Te puede interesar