Negocios

Fiestas de fin de año: un negocio que apela a la creatividad para eludir crisis

El alza de la inflación golpea a la rentabilidad de las empresas organizadoras de eventos. Pese a ello, desde el sector afirman que la cantidad de pedidos continúa en sintonía con 2017, al calor de las nuevas tendencias.

Llega a su fin el 2018 y muchas empresas comienzan a analizar cómo cerrar el año. La crisis impacta en esas decisiones y desde las compañías organizadoras de eventos señalan que la austeridad se refleja a la hora de planificar. La “modalidad in house” crecen cada vez más ante la necesidad de reducir costos, en un contexto en donde el aumento de la inflación y la reducción del consumo golpea a ambos lados del mostrador.

Argentina cierra el año en recesión. La mayor parte de los sectores que componen la economía culminarán el tercer año de gobierno de Mauricio Macri con una fuerte contracción, producto de la suba de precios, la caída en el consumo y la depreciación del peso, entre otros aspectos. Puertas adentro, las empresas debieron reajustar sus cuentas, lo cual afectó también a los festejos de fin de año.

La actualidad del sector

Marcelo Gordin, director de Énfasis, habló con ámbito.com sobre la situación actual del sector. “Es un año complicado. Hay empresas que no terminan de resolver qué van a hacer producto de la situación general. Esto se profundizó este año porque muchas esperan a último momento”, dijo.

Pese a la situación económica, Gordin aclaró que la cantidad de pedidos no se resintió, sino que corren apenas por debajo a la demanda de 2017. “En volumen te diría que estamos un poco por debajo del año pasado, pero creo que vamos a estar cerca de los mismos números”, dijo.

En tanto que Fernanda Spinello, de Valkirias Eventos, coincidió con esa mirada y apuntó que “muchas empresas se habían detenido con la búsqueda luego de la escapada del dólar, pero estas últimas semanas han definido hacerlo igual. Ahora de una semana a la otra definen hacer su festejo”.

Asimismo, dijo que con respecto al año pasado“las consultas son las mismas” con la diferencia que “son de una semana a otra o en menos de 15 días que quieren hacer su festejo”.

Rentabilidad e Inflación

Si bien la demanda se sostiene, un punto crítico tiene que ver con el margen de rentabilidad de las empresas organizadoras. Allí, un aspecto clave es el aumento de los costos. Gordin señaló que “las empresas no reconocen la inflación, con lo cual lo que ocurre es que quieren pagar un 20-25% más que el año pasado, con un aumento de precios estimado en el 45-50%”.

Esto afecta principalmente al margen de ganancia. “Fundamentalmente lo que termina pagando es nuestra rentabilidad pero también la de los distintos actores de la cadena”, profundizó.

A su vez, Spinello remarcó que con el correr de los meses el aumento de precios fue haciendo mella en los costos de la cadena de compras y contrataciones, siendo las retribuciones las más golpeadas. “Los proveedores nos fueron aumentando a medida que la inflación subía y eso se trasladó a los precios. Sin embargo, algunos rubros como nuestros honorarios no los fuimos actualizando”, apuntó.

Oportunidad para la creatividad y nuevas tendencias

Si bien la realidad del sector no es la misma que hace un año, las oportunidades para sortear la crisis que golpea a la economía parecen hallarse en la creatividad para revisar los números y proponer alternativas en el armado de las propuestas. En ese aspecto, una tendencia que se impone en el último tiempo tiene que ver con los eventos realizados en instalaciones propias de las empresas.

Gordin sostuvo que “la modalidad `in house´ se profundizó este año” ya que las empresas están en medio de una tendencia a buscar diferentes alternativas”. En ese aspecto, remarcó que la intención es “buscarle la vuelta, bajando el perfil a la comida, haciéndolo en la planta, sin show, al aire libre”.

“Los eventos `in house´ permiten el ahorro del alquiler de un lugar y de la comida. Un salón y un catering no baja de $2000 por persona, pero si vos tenés un comedor en la planta, un galpón o espacio en las oficinas, es mucho lo que te ahorras pagando quizá un cubierto por $200-$300”, profundizó.

Las fiestas de fin de año suelen ser un momento de relajación, en el cual la empresa busca generar un vínculo con el empleado pero también entre los empleados. Sin embargo, también puede ser un espacio para ir más allá. Para Spinello, puede ser una oportunidad para fomentar el trabajo en equipo y darle un sentido solidario.

“Este año hemos implementado eventos con fines solidarios, fomentando el trabajo en equipo, por ejemplo armando bicicletas, y que esas bicicletas, luego sean donadas a una ONG. También diseñamos una actividad donde entre todos tenían que hacer un mural y ese mural luego era instalado en una salita de primeros auxilios de un barrio carenciado para embellecer y mejorar la instalación edilicia. Este tipo de evento es el que más nos gusta y moviliza. Creemos que los eventos deben de dejar de ser un momento para `solo pasarla bien´”, sostuvo.

Pese al mal año económico, las fiestas de fin de año se posicionan como un derecho adquirido para los empleados dentro de ciertas empresas. La crisis dio paso a pedidos más austeros haciendo foco en la reducción de costos, pero la demanda respecto a 2017 se muestra constante. Sin embargo, el impacto de la inflación erosionó - en parte - la rentabilidad de las organizadoras, que una vez más debieron apelar a la creatividad para salir adelante y comenzar a pensar el escenario futuro, de cara al 2019.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario