El mercado de deuda de Japón volvió a tensionarse este martes. Los bonos soberanos profundizaron su desplome y empujaron los rendimientos a niveles inéditos en más de tres décadas, en medio del rechazo de los inversores a la propuesta electoral de la primera ministra Sanae Takaichi de recortar impuestos a los alimentos sin una fuente clara de financiamiento.
Alerta mercados: se desplomaron los bonos de Japón y sus rendimientos tocaron máximos históricos
La venta de deuda japonesa se aceleró tras la reacción negativa de los inversores a la propuesta fiscal del gobierno, en un contexto de creciente nerviosismo por su impacto potencial sobre los mercados internacionales.
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El repunte de los rendimientos confirma un cambio estructural en el mercado japonés, tras años de tasas ultrabajas.
Según Bloomberg, la tasa del bono japonés a 40 años superó el 4%, un máximo histórico desde su debut en 2007 y el nivel más alto para cualquier vencimiento de la deuda soberana del país desde comienzos de los años noventa. Los rendimientos a 30 y 40 años treparon más de 25 puntos básicos en la jornada, el mayor salto desde abril del año pasado, cuando la ofensiva arancelaria del entonces presidente estadounidense Donald Trump sacudió a los mercados globales.
Alerta fiscal y desconfianza del mercado
El deterioro se vio reforzado por una subasta poco convincente de bonos a 20 años, que volvió a poner en foco las preocupaciones sobre el gasto público y la inflación. En paralelo, la venta masiva de deuda japonesa se trasladó al plano internacional y amplificó la baja de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ya presionados por el temor a que nuevos aranceles reduzcan el atractivo de los activos norteamericanos.
Desde que Takaichi asumió en octubre, los rendimientos a 20 y 40 años acumulan un alza cercana a los 80 puntos básicos, mientras los inversores siguen de cerca el impacto potencial de Japón sobre los mercados globales, en un contexto de elevada volatilidad previo a la elección anticipada prevista para el 8 de febrero.
“No existe una fuente clara de financiamiento para el recorte del impuesto al consumo, y los mercados esperan que se cubra con más emisión de deuda”, explicó Yuuki Fukumoto, investigador sénior del NLI Research Institute. “El mercado de bonos es el canario en la mina de carbón y, pese a la reacción, no hubo una comunicación oficial que la contrarreste. Desde la perspectiva de un inversor, es difícil encontrar incentivos para comprar bonos”.
Cambio de régimen y efectos globales
El repunte de los rendimientos confirma un cambio estructural en el mercado japonés, tras años de tasas ultrabajas. El bono a 30 años ya rinde más que su par alemán, ubicado en torno al 3,5%. Para algunos gestores, sin embargo, estos niveles empiezan a resultar atractivos. “Un bono a 40 años por encima del 4% ofrece valor creciente para inversores de largo plazo, especialmente con cobertura cambiaria”, señaló Masahiko Loo, estratega sénior de renta fija de State Street Investment Management.
El alza de los rendimientos impulsó la participación de capitales externos, que ya explican cerca del 65% de las transacciones mensuales en el mercado de bonos japoneses. Al mismo tiempo, el yen se debilitó hasta 158,60 por dólar y las acciones japonesas acompañaron las caídas regionales en Asia.
Riesgo de intervención del Banco de Japón
El sentimiento negativo se profundizó tras conocerse que las aseguradoras locales vendieron en diciembre un monto récord de bonos superlargos, la mayor liquidación neta desde que hay registros en 2004. Si bien la relación deuda/PBI de Japón cayó a un mínimo de 16 años, sigue siendo la más elevada entre las economías avanzadas, lo que vuelve a la demanda especialmente sensible a cualquier señal de mayor endeudamiento.
En ese contexto, algunos participantes del mercado advierten que, si la presión continúa, el Banco de Japón podría verse obligado a intervenir para frenar la caída. “Si la venta masiva se intensifica y se contagia a nivel global, el banco central podría reactivar su herramienta de compras ilimitadas”, señaló Gareth Berry, estratega de Macquarie Group.
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