América Latina atraviesa un momento decisivo. En un escenario global marcado por cambios geopolíticos, el final del ciclo de suba de tasas de interés y un reordenamiento político en varios países, la región empieza a posicionarse nuevamente como una alternativa atractiva dentro del universo de los mercados emergentes.
Morgan Stanley habla de una "primavera latinoamericana" y apuesta por un ciclo de inversión en la región
El banco de inversión plantea un escenario alcista para la región, impulsado por reformas estructurales, disciplina fiscal y un nuevo ciclo de inversión privada que podría duplicar el valor de los mercados hacia 2030.
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Morgan Stanley proyectó que la Argentina volverá al mercado internacional
Brasil y Argentina aparecen como los países mejor posicionados para liderar el crecimiento.
Esa es la tesis central de Morgan Stanley, que en su último informe plantea un escenario alcista al que denomina “LatAm Spring”, una etapa que rompería con años de crecimiento errático y permitiría reposicionar a la región como un destino relevante para el capital global. A diferencia de ciclos anteriores, el banco sostiene que esta vez el crecimiento no estaría liderado por el consumo ni por el boom de los commodities, sino por un proceso sostenido de inversión privada, respaldado por reformas estructurales, disciplina fiscal y una mejora gradual en la confianza empresarial.
“América Latina no está en el centro del cambio global, pero ese cambio es central para América Latina”, resumen los analistas.
Un nuevo ciclo económico, con reglas claras
El informe sostiene que la región podría ingresar en una nueva etapa si los gobiernos logran avanzar en políticas fiscales responsables, reducir las tasas de interés de forma sostenible y promover reformas orientadas a elevar la productividad, profundizar los mercados de capitales y atraer inversión privada.
Bajo este escenario, la inversión como porcentaje del PBI podría ubicarse en torno o por encima del 20% en economías como Brasil, y acelerarse en México y Chile. El resultado sería una expansión económica con menor presión inflacionaria, que habilitaría recortes de tasas y una mayor estabilidad cambiaria.
“LatAm Spring implica una ruptura con el statu quo: consolidación fiscal creíble, flexibilización monetaria y reformas estructurales que restauren la confianza del inversor”, señala Morgan Stanley.
En su versión más optimista, el banco proyecta que los mercados bursátiles latinoamericanos podrían duplicar su valor hacia 2030. El índice MSCI LatAm, que hoy cotiza a un múltiplo precio/ganancia cercano a 11 veces, podría expandirse hasta niveles de 14 veces, lo que implicaría una revalorización cercana al 90%.
Países con mayor potencial
A nivel individual, Brasil y Argentina aparecen como los mercados con mayor potencial de suba, mientras que México y Chile exhiben retornos más moderados. La diferencia, según el informe, se explica por la profundidad de las reformas fiscales, el tamaño y dinamismo de los mercados de capitales y el grado de dependencia del financiamiento externo.
Argentina, en particular, podría sorprender si logra sostener la estabilidad macroeconómica y recuperar el acceso a los mercados internacionales, mientras que Brasil enfrenta grandes desafíos fiscales, pero también una ventana de oportunidad relevante.
Sectores y acciones favorecidas
El escenario alcista también implica una reconfiguración sectorial. Morgan Stanley identifica oportunidades en servicios financieros, tecnología, infraestructura energética, utilities y salud. Entre las compañías destacadas figuran Nubank, MercadoLibre, XP y BTG Pactual en el sector financiero y tecnológico. En infraestructura y energía, se mencionan eléctricas brasileñas como Copel y Energisa, además de petroleras como Petrobras y PRIO.
En el caso de las utilities, el banco estima que el capex acumulado entre 2026 y 2035 alcanzaría los u$s136.000 millones, un 56% más que en el escenario base, con un crecimiento anual del EBITDA del 3% y de la utilidad neta del 7%. México aparece beneficiado por el fenómeno del nearshoring, con empresas como Fibra Prologis, Vesta, GCC y Banorte entre las principales ganadoras del aumento de la inversión industrial.
Además, Morgan Stanley proyecta un fuerte crecimiento del ahorro local: los activos administrados por fondos de acciones domésticas en América Latina podrían multiplicarse por 5,4 veces hacia 2035, pasando de u$s160.000 millones a u$s850.000 millones.
Los riesgos del escenario
El banco advierte, sin embargo, que el caso alcista no está garantizado. El principal riesgo es la capacidad de ejecución de los gobiernos. La historia reciente de la región muestra que los cambios de rumbo político, la falta de consistencia fiscal y la debilidad institucional pueden frustrar rápidamente los ciclos de entusiasmo inversor.
“No está asegurado que los responsables políticos jueguen bien sus cartas. Podría ser necesario un proceso largo de ajuste y reconfiguración”, advierte el informe.
En su escenario base, denominado Middle, Morgan Stanley asume continuidad: tasas todavía altas, reformas lentas y mercados de capitales que siguen relegados frente a la renta fija y los flujos offshore. En ese caso, las valuaciones permanecerían deprimidas, con múltiplos cercanos a 9 veces ganancias, mínimos de las últimas dos décadas.
El escenario más negativo, Fall, contempla fracaso en la consolidación fiscal, estancamiento reformista y persistencia de la incertidumbre política, con consecuencias conocidas: tasas elevadas, depreciación cambiaria, salida de capitales y bolsas sin atractivo sostenido.
La diferencia entre uno y otro camino, concluye el banco, se definirá en los próximos 12 a 24 meses, un período clave para determinar si América Latina logra, finalmente, concretar su tan postergada primavera económica.





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