Las diez principales acciones del S&P 500, lideradas por los gigantes tecnológicos centrados en el campo de la inteligencia artificial (IA), recuperaron un nivel de dominio comparable al de la era de las puntocom, lo que es positivo pero también un "talón de Aquiles", según los especialistas de Wall Street.
Las grandes acciones tecnológicas se convirtieron en el "talón de Aquiles" de Wall Street
El rendimiento ponderado de este grupo de acciones de inteligencia artificial se acerca a los máximos de comienzos de los 2000. ¿Hay una burbuja?
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El rendimiento ponderado de este grupo de acciones de inteligencia artificial se acerca a los máximos de comienzos de los años 2000.
De acuerdo con un nuevo informe de Lori Calvasina, directora de estrategia de renta variable estadounidense en RBC Capital Markets, el rendimiento ponderado de este grupo frente al resto del índice se acerca a los máximos de comienzos de los años 2000, reflejando hasta qué punto el impulso del mercado depende de un reducido número de megacorporaciones tecnológicas.
Las acciones de inteligencia artificial dominan Wall Street
Esa concentración es, al mismo tiempo, la principal fortaleza y la mayor fragilidad de Wall Street. Aunque el 83% de las compañías del S&P 500 superó las previsiones de ganancias en lo que va del trimestre, Calvasina advierte que las revisiones al alza se están ralentizando, incluso entre las grandes tecnológicas que protagonizaron el rally de 2025.
“Será difícil repetir el mismo grado de optimismo sobre las ganancias que impulsó la subida de los mercados”, señaló, al advertir que una nueva desaceleración podría derivar en un retroceso generalizado.
El liderazgo excesivamente concentrado deja al mercado expuesto: un tropiezo en uno o dos de los llamados Siete Magníficos bastaría para alterar el equilibrio del repunte. Esa vulnerabilidad quedará en evidencia esta semana, cuando Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon y Apple presenten sus resultados trimestrales.
Los informes pondrán a prueba si los fundamentos de las grandes tecnológicas pueden sostener el entusiasmo por la inteligencia artificial o si el mercado se adentra en un terreno especulativo.
No todo está perdido
Aun así, no todos los analistas perciben una burbuja. Por ejemplo, Drew Pettit, estratega de Citi, sostiene que las valoraciones “aún no parecen una burbuja”, aunque reconoce señales de exceso en sectores puntuales.
Por esta razón, sugiere mantener exposición al ecosistema de la IA, pero diversificar a lo largo de su cadena de valor y centrarse en compañías con crecimientos sostenibles y valoraciones justificadas.
Mientras tanto, los grandes inversores comienzan a rotar posiciones: reducen su exposición a Nvidia y Microsoft para reinvertir en segmentos emergentes como la robótica, el software y la tecnología asiática. Es un mercado que oscila entre la euforia por la inteligencia artificial y el temor a que su propio éxito revele su punto más débil.





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