Los mercados emergentes son el foco de interés de los mayores gestores de activos del mundo —en conjunto administran más de u$s20 billones—, que se muestran optimistas en sus acciones, monedas, bonos locales y crédito. Esto se vio reflejado en la jornada del jueves, cuando el principal índice de acciones emergentes de MSCI alcanzó un nuevo máximo histórico, acumulando una ganancia de 15% en lo que va de 2026.
Los fondos globales apuestan por los mercados emergentes y aumentan sus compras de activos
Un informe de Citi revela que la incertidumbre económica en países desarrollados fomentaron el interés por sus pares, que aún tienen margen de crecimiento.
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Los mercados emergentes inician el año con un récord de flujos por casi u$s100.000 millones
Crece la confianza en los mercados emergentes por parte de los principales inversores del mundo.
En ese sentido, los bonos gubernamentales emergentes en moneda local acumulan un rendimiento de 2,2% en lo que va de 2026, tras el avance de 8,5% el año pasado, el mejor desde 2017. Un indicador similar de bonos soberanos en dólares sube 1,7% en 2026, después de aumentar 13% el año anterior. Asimismo, las perspectivas publicadas por los fondos revelaron que los administradores aumentaron posiciones largas en acciones en Asia, América Latina, así como en Europa, Medio Oriente y África, según un informe de Citigroup. También favorecen las divisas emergentes frente al dólar.
A pesar de las alzas de los últimos meses, los inversores sostienen que aún hay margen para más avances, ya que los activos emergentes siguen baratos frente a sus pares desarrollados y que las asignaciones de los fondos globales al sector continúan bajas.
Por otra parte, Citi compartió en su informe que los gestores aumentaron posiciones en metales preciosos durante el reciente repunte, y señaló al oro como una fuente de estabilidad.
Los factores detrás del crecimiento de los mercados emergentes
La incertidumbre en la política económica y el creciente déficit fiscal en los Estados Unidos contribuyeron a la diversificación de la exposición de los inversores lejos del dólar. La cautela también alcanzó a Wall Street, que mostró una renovada inquietud respecto del impacto de la inteligencia artificial sobre amplios sectores de la economía.
Sin embargo, la mayoría de las bolsas asiáticas con fuerte peso tecnológico ignoraron la volatilidad, ya que sus empresas son las que fabrican el hardware utilizado para construir redes de IA. Este jueves, las acciones surcoreanas subieron otro 3,8% y ya superaron a los mercados francés y alemán para convertirse en el noveno mayor mercado bursátil del mundo. Mientras tanto, crecen las preocupaciones por mayores niveles de gasto en Japón y Alemania.
En esa línea, el banco señaló que los gestores tienen la deuda emergente como su principal apuesta en duración —presenta mayor sobreponderación en crédito—, en contraste con posiciones cortas en bonos del Tesoro de EEUU y deuda soberana núcleo de Europa.
A pesar de la inclinación hacia los mercados emergentes por sus rendimientos, algunos inversores depositaron confianza en países con deterioro fiscal —prestaron u$s4.500 millones a Indonesia, que pudo concretar su mayor venta global de bonos al menos desde 2017. Mientras tanto, muchas economías emergentes en África y América Latina también se benefician del auge de las materias primas.
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