Si se comparan todos los países en términos de longevidad, hay ciertas regiones que llaman la atención por la cantidad de habitantes que superan el siglo de vida. Una de ellas se ubica en el sur de Japón y forma parte de las denominadas "zonas azules".
La dieta de Okinawa: qué comen las personas que viven más de 100 años en la isla japonesa
Un patrón basado en plantas y moderación calórica explica la vitalidad y el bienestar en esa región.
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Okinawa es ejemplo de longevidad, gracias a su excelente dieta natural.
Ahí no solo se registra una alta expectativa de vida, sino también un buen estado físico en las edades más avanzadas. En esa región, la alimentación tradicional ocupa un lugar central para una vida larga y plena.
La alimentación en Okinawa: regla del 80%, batata morada, tofu, vegetales, té verde
En Okinawa, la mesa cotidiana se compone en gran medida de productos de origen vegetal. Estudios sobre su patrón tradicional indican que cerca del 90% de los alimentos proviene de plantas, con muy baja presencia de carne, lácteos o pescado.
Uno de los pilares es la batata, en especial la variedad morada. Durante décadas fue la principal fuente de calorías para la población local. Aporta carbohidratos complejos, fibra y compuestos antioxidantes que colaboran con la protección celular.
El tofu y otras preparaciones a base de soja también forman parte habitual del menú. A esto se le suman vegetales de hoja verde, algas y pequeñas porciones de arroz. El té verde acompaña muchas comidas y suma polifenoles con acción antioxidante.
Otro rasgo distintivo es la práctica conocida como "hara hachi bu". Antes de comer, muchas personas repiten esa expresión que recuerda la importancia de detenerse cuando el estómago alcanza un 80% de saciedad. Esta pauta promueve una ingesta moderada y evita el exceso calórico.
El resultado es una alimentación con bajo aporte de grasas saturadas y alta densidad nutricional. Las investigaciones comparativas muestran que quienes sostienen este estilo presentan menos muertes por enfermedad cardiovascular y una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer en relación con países occidentales.
Comparación con la dieta occidental
El contraste con el patrón alimentario típico de Estados Unidos y otras naciones industrializadas es muy notorio. En estos contextos predominan las carnes procesadas, azúcares refinados y productos ultraprocesados con elevado contenido calórico.
Mientras en Okinawa la base son alimentos frescos y simples. Esa diferencia impacta en indicadores de salud pública como obesidad, diabetes tipo 2 y afecciones cardíacas.
De todas formas, en los últimos años la globalización también llegó a la isla japonesa. Las generaciones más jóvenes incorporaron hábitos propios de la cultura occidental y los beneficios históricos empezaron a diluirse.
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