6 de abril 2006 - 00:00

Alerta por un escape tóxico

La presencia de una nube tóxica por el ácido clorhídrico derramado de un tanque cisterna que estaba en una fábrica de lavandina no habilitada obligó a que vecinos de Esteban Echeverría debieran ser evacuados.
La presencia de una nube tóxica por el ácido clorhídrico derramado de un tanque cisterna que estaba en una fábrica de lavandina no habilitada obligó a que vecinos de Esteban Echeverría debieran ser evacuados.
Como consecuencia del derrame de ácido clorhídrico en una fábrica clandestina que operaba en Esteban Echeverría, 500 personas tuvieron que ser evacuadas al ser alcanzadas por una nube tóxica.

Según el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Pablo Lozada, la fábrica inició sus actividadesen 1989, las que cesaron en 1995. Las reiteradas inspecciones habían constatado ese cierre, pero desde hace unos 90 días reanudó su funcionamiento de manera clandestina.

El derrame ocurrió en la madrugada de ayer y, según los bomberos, la nube tóxica se formó por los 10 mil litros de ácido clorhídrico que se derramaron y dejaron un saldo de tres intoxicados.

Luego de una denuncia hecha al servicio de emergencia de la Municipalidad de Esteban Echeverría, se puso en marcha el operativo de evacuación de unas 500 personas, lo que generó desconcierto entre los vecinos que a esa hora de la noche se encontraban en pleno descanso. Hasta el lugar se acercó la titular de la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires, Silvia Suárez Arocena, quien precisó que se trataba de una fábrica de lavandina, «que no tenía permiso para funcionar», situación reconocida por «el titular de la empresa, Aldo Alberto Sombra, quien aceptó en un acta que se encuentra en infracción, y ahora el tema está en el ámbito de la Fiscalía Número 1 de Lomas de Zamora, a cargo de la doctora Marcela Juan», según se informó.

  • Relevamiento

  • Por su parte, un equipo de técnicos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, junto con médicos del Hospital de Niños Pedro Elizalde, se instalaron en la zona para atender a niños y ancianos que pudieron tener secuelas del siniestro.

    «Nuestra gente, junto con la jefa de toxicología del Hospital de Niños, María Elisa Fernández, y tres pediatras de esa institución, están en la zona para hacer un relevamiento de los niños y ancianos que pudieran haberse visto afectados por el derrame», dijo Fernando Gray, secretario de Comunicación del Ministerio y coordinador del trabajo.

    El operativo abarcó un jardín de infantes, una escuela y tres comedores comunitarios que se encuentran en un radio de cinco manzanas que rodean el lugar donde se produjo el hecho; y ya se habían tratado a 74 personas, en su mayoría madres con sus pequeños hijos.

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