17 de abril 2007 - 00:00
Ante tanto escruche, ¿a quién hay que escrachar?
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¿La opinión será la misma para los casos que siguen? Sólo durante el mes de marzo, y por lo que reflejan los diarios, se sabe que en un mismo día robaron dos departamentos en Colegiales y otro en Palermo (en este último caso primó el afán económico -se llevaron dinero- pero también el artístico -se descolgó una pintura). Un día después hubo un asalto comando en un banco en Lanús. A continuación en Recoleta hurtaron un valioso cuadro de un edificio sobre avenida Del Libertador. Y siguiendo con la opción cultural, en Tortugas a un empresario le robaron dos grabados de un artista inglés. En La Matanza hubo un millonario asalto a la empresa Volvo. Un grupo de delincuentes robó y privó de la libertad a tres familias en el Village Country club de Pilar; hurtaron en otras tres casas de un country de Benavídez; en Quilmes, un hombre de 73 años murió de un infarto porque no resistió un llamado donde le alertaban del secuestro de su hijo y le pedían rescate; mientras dormían asaltaron a un matrimonio y sus dos hijas en el barrio Santa Rita; en San Miguel mataron a golpes en su casa a un empleado municipal que estaba junto con su hijo, por resistirse a un asalto; también en San Miguel mataron al cuñado del intendente, pese a que no se resistió, de dos balazos frente a su hijo de 17 años; robaron y raptaron a un ex policía en el partido de Vicente López; unos 11 automovilistas fueron asaltados en un embotellamiento de la Panamericana a la altura de Pablo Nogués; dos ladrones ingresaron al barrio privado Los Tacos en el partido de Escobar, asaltaron dos casas y maniataron a sus ocupantes; en Adrogué y en pleno mediodía robaron en una oficina del Registro Automotor, se llevaron dinero e hirieron a un policía; en el barrio Santa Rita sorprendieron al hijo de un matrimonio cuando iba a la escuela, volvieron con él a la casa, maniataron a los padres y los asaltaron... A la lista se agrega un episodio ocurrido el martes de la semana pasada en el Country Club Las Chacras del Paraná en Lima, donde tres encapuchados robaron la casa de un médico. Pero no es el último, a continuación hubo otro violento asalto en una vivienda en Vicente López.
No parece poco, menos circunscribiendo tanto el área de acción. Si se sumaran entonces otro tipo de delitos, más la enorme cantidad que no se denuncia, el saldo sería más fatídico aún. ¿Y la acción contra tanta inseguridad? Mal año éste para esperar una respuesta acertada de las autoridades. Hay elecciones y una tentación excluyente a adjudicar este supuesto avance de la delincuencia a las campañas sucias o de difamación. «Hay alguien que quiere que se imponga la agenda de la inseguridad en un año político, para que se viva como algo insoportable», dijo, por ejemplo y no es el único, el gobernador Solá.
Pero, la realidad se impone y supera a la ficción política. Los registros son contundentes y no es que la actividad delictiva haya pasado de la recesión a un crecimiento a tasas chinas. Nunca ha dejado de prosperar.
Para Blumberg, «la inseguridad es cada vez mayor» y no obedece a una cuestión de agenda política. Por ello califica de «un insulto a las víctimas» la negación que se hizo de los robos en el embotellamiento de la autopista.
Un último dato para la estadística: dice el ingeniero que hay 190 secuestros virtuales por día. ¿Serán también parte de la campaña?




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