24 de agosto 2004 - 00:00

Arslanian admitió que habría zonas liberadas

Admitió ayer el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, que existirían «zonas liberadas», lo que permitiría a bandas de secuestradores actuar impunemente en el conurbano. Lo venía denunciando desde hace meses el ingeniero Juan Carlos Blumberg: organizaciones delictivas contarían con la complicidad de policías para concretar los secuestros y desplazarse por la Panamericana hasta las villas de emergencia sin ser interceptados. Arslanian lo reconoció en San Isidro, el lugar más caliente de la zona norte de la provincia donde ocurre la mayor cantidad de secuestros. Fue a ese territorio para poner en funcionamiento un «grupo de elite» integrado por oficiales retirados de las fuerzas de seguridad que investigarán a policías bonaerenses que puedan estar vinculados a los casos extorsivos. El ministro buscó, de esta forma, retomar la iniciativa política en materia de seguridad, acosado por la marcha que el jueves realizará Blumberg.

Arslanian admitió que habría zonas liberadas
León Arslanian terminó por admitir ayer lo que venía negando desde que asumió su cargo como ministro de Seguridad bonaerense: la existencia de «zonas liberadas» en el conurbano bonaerense. Es decir, bandas de delincuentes que contarían con una presunta anuencia de efectivos policiales para perpetrar los secuestros.

De este modo, Arslanian le dio la razón al ingeniero Juan Carlos Blumberg, que desde hace meses sostiene que «hay complicidad» de algunos policías en los secuestros extorsivos. Casi una certeza desde el momento en que se conoció el caso de dos hermanas, de 17 y 19 años, que fueron secuestradas en San Isidro y que escucharon a sus captores hablar sobre cuánto les iba a costar tener la zona liberada para delinquir.

Los delincuentes lo mencionaron cuando estaban a punto de liberar a las jóvenes y transitaban por la colectora de la Panamericana entre las rutas 197 y 202.

• Correspondencia

El dato lanzado por Blumberg tiene su correspondencia con la información que se maneja en el Ministerio de Seguridad bonaerense (que guarda celosamente y se niega a dar a conocer):

• La mayor cantidad de secuestros extorsivos se produce en el denominado «corredor» que conecta la Ciudad de Buenos Aires con Zárate-C ampana. La mayoría de las víctimas es liberada en el noroeste del conurbano, como Merlo o Moreno, identificadas como «zonas liberadas».

• Buena parte de los secuestros conocidos ocurrió en San Isidro, Lomas de Zamora, Quilmes, La Plata, Tigre y en el peligroso partido de San Martín.

Extraoficialmente, se afirma que ya se llevan pagados más de 15 millones de pesos por rescates. Es el cálculo oficial.

• Nueve de diez secuestros no se resuelven. En la última semana hubo diez casos que no trascendieron a la opinión pública.

• La Procuración General de la Nación tiene registrados 109 casos de secuestros que están siendo investigados, pero las estadísticas no oficiales (las que ignora el procurador
Esteban Righi) hablan de más de 300. Oficialmente, están distribuidas de la siguiente forma: La Plata (40), Lomas de Zamora (11), Mar del Plata (1), San Martín -comprende San Isidro, Campana y Morón (53). Otras 31 corresponden a la Capital Federal.

• San Isidro es la zona donde actúan las bandas con experiencia:
hacen inteligencia y tienen suficiente logística para «mover» de un lugar a otro a sus víctimas. En su distrito judicial ocurre 40 por ciento del total de secuestros planificados de toda la provincia.

• En los alrededores de ese distrito existen 53 villas que son utilizadas como
«aguantaderos» o para facilitar la fuga.

• Los delincuentes se trasladan del Sur al Norte. De Lomas de Zamora a San Isidro. Es el caso de
Cristian «Hígado» Muñoz, sospechado del secuestro de Nicolás Garnil y de su cómplice Maximiliano «Pachu» Peñaflor, el secuestrador del padre de Pablo Echarri.

La mayoría de las liberaciones de los secuestradores se da en un radio de ocho manzanas de las villas de emergencia como Cri Cri, Hidalgo, Corea, El Sauce, El Arrebato, San Ramón, La Vera, Esperanza, San Pablo, Adelina, Diamante y El Sapito.

• Secuestrado por la calle

Por caso, el empresario de Lanús, Gabriel Gaita dijo que en un momento dado lo llevaron caminando como unas tres cuadras por una calle, que obviamente él no vio porque estaba con los ojos vendados. Es lógico que una persona secuestrada no puede ir caminando tres cuadras sin llamar la atención de nadie, si no existiera algún tipo de complicidad policial.

«No descarto que existan zonas liberadas, haría muy mal si lo hiciese. Por eso estaremos con nuestros equipos en una fuerte presencia en la zona de San Isidro para recoger toda la información y la queja de los vecinos»
, se sinceró ayer Arslanian.

El ministro hizo escala en ese territorio para, políticamente, dejar
«inaugurada» la base donde funcionará el comando que concentrará las operaciones tácticas de las fuerzas de seguridad tanto bonaerenses como federales. Y donde actuará un «grupo de elite» conformado por 20 oficiales retirados de las fuerzas de seguridad federales que focalizarán su accionar en la zona norte del conurbano bonaerense para investigar a policías bonaerenses que puedan estar en connivencia con los delincuentes (ver aparte).

La forma cómo operan las bandas, el trayecto que recorren, el método para exigir y la forma de conseguir el pago del rescate robustecen la idea de una
«zona liberada» en esa parte de la provincia de Buenos Aires.

«La zona liberada es una hipótesis importantísima que debemos verificar y desarticular»,
enfatizó Arslanian.

En la misma línea,
Arslanian sostuvo que volverá a ordenar una purga en las filas de la Policía Bonaerense en el caso de que sea «necesaria» y «hasta tener la certeza de que la fuerza está depurada».

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