21 de noviembre 2014 - 12:09
Asesinaron a mujer que denunció a narcos y mataron a su hijo en Rosario
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Foto: La Capital
Según publicó el matutino La Capital, Norma abrió la humildad de su casa para que 10 vecinos hablaran entonces con la prensa.
La mujer apuntó como homicidas a los hermanos Milton y José Damario, dos hombres ligados al mundo de la droga que viven a sólo 200 metros de su casa.
Un año más tarde, los hermanos Damario cayeron presos en la ciudad de Santo Tomé, en el marco de la investigación por el asesinato de Claudio "Pájaro" Cantero, el líder de la banda de Los Monos.
Los dos fueron procesados por la jueza de Instrucción Mónica Lamperti como coautores del asesinato de Espina y por ello irán a juicio.
"Yo puse mi fe en Dios y me levanto todos los días porque quiero justicia para mi hijo; no venganza", dijo entonces Norma.
La muerte de Lucas empezó a marcar el final de la familia de Norma. El día que lo sepultaron falleció el padre de la mujer, quien padecía una grave enfermedad y no pudo soportar saber lo ocurrido a su nieto.
Y hace poco más de un año Oscar, el esposo de Norma, murió de una insuficiencia renal. "Yo lo perdí todo. ¿Qué más me pueden hacer? Yo ya estoy muerta en vida", decía Norma sin necesidad de que alguien se lo preguntara.
Norma vivía sola en su casa y ahí, con la ayuda de su familia, puso un quiosco con el que se ganaba la vida y en el que atendía a través de una ventana enrejada.
Frente a la ventana hay un altar pintado de rojo punzó que Lucas construyó para rendir culto al Gauchito Gil, del que era devoto.
"No le estoy dando mucha bola al Gauchito. Estoy enojada con él por lo que pasó con Lucas", contó Norma en abril pasado. En la puerta de chapa de la casa, pintada de blanco, podían verse aún al menos cuatro impactos de balas fruto de las continuas amenazas que padeció la mujer desde que salió a denunciar públicamente a los asesinos de su hijo.
La versión que más fuerza tenía en la escena del crimen fue que una moto con dos hombres con cascos llegó hasta la ventana enrejada del quiosco, tocaron el timbre y cuando Norma fue a atender, le dispararon tres balazos calibre 38.
Norma dio dos pasos hacia atrás y cayó muerta, al tiempo que la moto, tipo enduro, se perdía por las calles de Tablada. Los vecinos declararon haber escuchado tres disparos.
El fiscal Ademar Bianchini, de la Unidad Especializada en Homicidios, fue cauto a la hora de contextualizar el crimen.
"Terminamos de procesar la escena. No descarto nada y no hay que apresurase en jugársela por una hipótesis", indicó.
Según otra versión, Norma habría recibido en la madrugada del pasado miércoles una amenaza telefónica en la que le advertían que la iban a matar.
Los uniformados encontraron en el lugar el celular de Norma que está siendo peritado.




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