8 de noviembre 2007 - 00:00
Atrapan al presunto autor del crimen de la empresaria de Núñez
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Ese fue el principio del fin, ya que a partir de un entrecruzamiento realizado en base a esa comunicación se supo que había sido efectuada desde un locutorio ubicado frente a la panadería donde trabajaba Becerra, el inquilino de la mujer.
Los policías llegaron hasta la casa y no hallaron a nadie, por lo que debieron esperar la llegada del fiscal federal Carlos Stornelli para violentar las puertas con barretas, ingresar y ser testigos del macabro hallazgo.
Al parecer, en la mañana del lunes, la mujer acudió a la casa -donde se crió y vivió durante años junto a sus padres españoles- para cobrar el alquiler al inquilino, una práctica que repetía cada mes.
La camioneta de la mujer, residente en el barrio de Núñez y dueña de restaurante en Retiro, quedó con el "traba-volantes" colocado y estacionada en la puerta de la vivienda.
La policía ya había estado el martes en la casa que alquilaba Becerra, pero no había encontrado signos de que la mujer podía encontrarse en el lugar.
"Me llamó la atención que hubo cuatro policías el martes, vestidos de civil. Salían y entraban del coche; cuando se fueron, lo llamé a Eduardo y le pregunté y me dijo que estaban investigando qué pasó con Mónica porque parece que había sido secuestrada", contó la mujer en declaraciones televisivas.
Pero después de este mediodía la causa giró notablemente luego de la aparición de una carta que llegó a manos del fiscal Stornelli, a través de una mujer cercana a Becerra, de nombre Estela, y donde éste confesaba que una discusión con Vázquez había "terminado mal".
Por la noche, la casa de Estela, que vive en la casa contigua a la de Becerra, fue allanada por la Policía, ante su posible participación en el hecho concreto o en el encubrimiento del mismo.
La investigación dejó la órbita federal y quedó en manos del fiscal del departamento judicial de San Martín, Pablo Starc, que catalogó el hecho como "homicidio".
En ese sentido, la Policía inició una serie de allanamientos para dar con el paradero de Becerra, que terminaron con su detención en un hotel del barrio porteño de Liniers, cuando se disponía a viajar a Mendoza.



