7 de abril 2007 - 00:00
Benedicto XVI presidió la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro
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El Papa durante la celebración de Vigilia Pascual.
La explicación religiosa se produjo después de encender el Cirio Pascual, al que los católicos consideran símbolo de Cristo, ya que muestra cómo ha iluminado el mundo.
Con un punzón, Benedicto XVI hizo una incisión sobre el cirio pascual para grabar una cruz y la cifra del año 2007.
Y recitó en latín: "Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él pertenece el tiempo y los siglos; a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos".
Tras la ceremonia, comenzó una procesión hacia el altar mayor, en medio de una oscuridad en el templo, que se iluminó poco a poco con las velas de las miles de personas que asistían al acto y que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual.
Ya en el altar se encendieron todas las luces y comenzó el canto del Exultet, o pregón pascual, con el que se hace un recorrido sintético de la historia de la salvación.
El Papa tiene previsto bautizar además a seis catecúmenos, todos ellos mujeres, de las que dos son procedentes de China.
Ambas entraran en el catolicismo junto con sus hijos, que también recibieran ese sacramento.
Otras dos mujeres son japonesas, por lo que algunos analistas han interpretado el gesto como la expresión del deseo de la Iglesia Católica por extenderse en Asia y, de forma especial, en China.
La otra mujer es cubana y la sexta originaria de Camerún.
Las mujeres vuelven a tener así hoy un papel destacado en las celebraciones de esta Semana Santa, después de que ayer en los ritos del Vía Crucis y de la Pasión del Señor se les dedicó abundantes referencias.
El predicador de la Basílica de San Pedro, el franciscano capuchino Raniero Cantalamessa, resumió el sentir de la Iglesia Católica cuando expresó la esperanza para el mundo de que se abra "la era de la mujer", una tiempo que definió como de amor y compasión, pero no de feminismo.
Los actos de Semana Santa continuarán mañana con la misa del Domingo de Resurrección y la bendición Urbi et Orbe, que Razinger hará en la Plaza de San Pedro.



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