Arranca la COP26: lo que tenés que saber sobre la Cumbre del Clima más esperada

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Arranca este domingo en Glasgow la cita más importante para tratar de contener el cambio climático. Un recorrido por los temas, promesas, figuras y ausencias de la COP26.

La Cumbre del Clima (COP26) que arranca este domingo en Glasgow es la más esperada desde, al menos, la recordada cita parisina de 2015, cuando el mundo acordó el recorte de las emisiones contaminantes y una serie de medidas para mantener el aumento del calentamiento global por debajo de los 2° respecto de los niveles preindustriales, es decir, el momento en el que la actividad humana empezó a alterar el equilibrio natural de la Tierra. Unas 25.000 personas llegarán la ciudad escocesa, entre ellas líderes mundiales, periodistas y activistas que buscarán señales que ayuden a dibujar un camino promisorio.

¿Es urgente?

Sí, porque según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) las concentraciones de gases de efecto invernadero que retienen el calor en la atmósfera alcanzaron un nuevo récord en 2020. El CO2, el más abundante de ellos, creció el año pasado el 149 % respecto de los niveles preindustriales. El metano aumento un 262% y el óxido nitroso el 123%.

Si no logramos contener el calentamiento global, el impacto para las poblaciones y la naturaleza será devastador. El panorama en los próximos siglos se verá más o menos así: mayores problemas de salud y más muertes relacionadas con el calor, desaparición de casi todos los arrecifes de coral de aguas cálidas y derretimiento del hielo marino del Ártico y de capas de hielo en Groenlandia y en la Antártida, lo que provocará una suba de varios metros del nivel del mar.

“Puede salir mal”

El primer ministro británico, Boris Johnson, la definió como "tal vez, la cumbre más importante de nuestra vida", pero advirtió que “puede salir mal”. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, que no haya acuerdo en temas sensibles como la instrumentación final del artículo 6 del Acuerdo de París, que aspira a establecer buenas prácticas para los mercados de carbono y el mecanismo mundial de compensación de emisiones.

Este sistema consiste en ayudar a un país a financiar una reducción de las emisiones en otro lugar, por ejemplo, evitando la deforestación. Así, las naciones que tienen dificultades para cumplir sus objetivos ambientales pueden “comprar” salvoconductos a otros que lograron reducciones mayores a las comprometidas y tienen “crédito a favor”.

Estos mecanismos tienen simpatizantes y detractores, que los consideran un “maquillaje”, una manera de cumplir objetivos sin encarar acciones más decisivas contra el cambio climático.

Promesas

Los países ricos prometieron hace tiempo unos u$s100 mil millones al año para ayudar a las naciones más pobres a cumplir con sus metas climáticas.

Hace solo días Arabia Saudita, primer exportador de crudo del mundo, prometió inversiones por más de u$s1.000 millones en iniciativas medioambientales. China, la mayor fuente mundial de gases de efecto invernadero, prometió medidas para reducir los desechos, promover las energías renovables y reformar su red eléctrica hacia fuentes eólicas y solares. ¿Cumplirán?

Grandes presencias y ausencias

Entre los asistentes más esperados figuran la joven ambientalista sueca Greta Thunberg, quien ya anunció que encabezará una marcha de protesta por las calles de Glasgow en la que quiere aunar a jóvenes, activistas y sindicalistas en huelga. Aunque avizoró que “tal y como está ahora, esta COP no conducirá a grandes cambios, vamos a tener que seguir presionando y darnos cuenta de que nos enfrentamos a una crisis existencial".

Otra presencia de peso simbólico será el presidente de EEUU, Joe Biden, tras el regreso de su país al acuerdo de París. El demócrata intentará mostrarse como la contracara de Donald Trump y, quizás, lanzar algún anuncio de repercusión internacional.

Entre las ausencias que calan hondo están el presidente chino, Xi Jinping, el ruso Vladimir Putin y el brasileño Jair Bolsonaro, quien posiblemente prefirió eludir duros reproches por su gestión ambiental en la Amazonia. Tampoco la reina Isabel II irá finalmente a la conferencia climática pese a jugar de local, ya que los médicos le recetaron descanso.

La propuesta argentina

Según adelantó días atrás el propio presidente Alberto Fernández, nuestro país llevará a la COP26 una propuesta de "estrategia de largo plazo de neutralidad de carbono".

En el eje de su discurso, se espera que la delegación nacional reitere los lineamientos que el Gobierno ya expuso en anteriores oportunidades: hablar de crisis climática es hablar de desigualdad, de explotación y de concentración de riqueza y, por lo tanto, es necesario avanzar con proyectos como los canjes de deuda por acción climática y mecanismos de pagos por servicios ecosistémicos.

Allí, el concepto clave es el de deuda ambiental, que ubica a la Argentina y otros países en desarrollo en la categoría de acreedores ambientales. Esa idea permitiría, por ejemplo, que el Fondo Monetario Internacional apoye un gran pacto de solidaridad ambiental que permita extender los plazos de los pagos de la deuda y la aplicación de menores tasas, teniendo en cuenta la situación de “estrés sanitario y ecológico”.

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