16 de agosto 2005 - 00:00

Confesiones nocturnas y pases de cabeza

«Estaba viéndote con tu familia y quiero saber, ¿estás ensayando el programa hace un año?», le preguntó Pelé a Maradona al comienzo de su encuentro, que selló la pacificación entre ambos. «Los periodistas me preguntaban si venía a este show y les dije que venía porque eres un ejemplo, un vencedor, tenemos que estar juntos, es un placer estar aquí, de corazón», le dijo Pelé, que lo tuteaba, pero Maradona alternó entre el tratamiento de usted y el tuteo.

A la pregunta de Maradona «¿qué es la fama para usted?», el brasileño respondió: «Empecé muy temprano, tuve la felicidad de estar en Santos a los 15, con 16 hice mi primer partido contra Argentina en Maracaná, con 17 jugué en el Mundial. Mi personalidad ya está formada así. Los que tienen problemas con convivir con la fama son quienes la alcanzan de más grandes; yo conviví con ella toda la vida».

Maradona
dijo que muchas veces uno quiere tener privacidad y no puede, y quiso saber cómo manejaba ese tema Pelé, cómo había absorbido el cariño de la gente: «Hay que tener control psicológico muy grande, uno pierde libertad, no puede ir al cine con la familia».

El argentino le aclaró que no preguntaba como periodista, sino como jugador de fútbol y quiso saber su opinión sobre la FIFA. Y Pelé respondió: «Ahora es más democrática y trata de mejorar el fútbol, trabaja mucho con los países pobres. Ahora quiero hacerte una pregunta, no nos escucha nadie. En el '90, ¿ colocaron somníferos en el agua de la selección brasileña?». Maradona juró entonces, por sus hijas, que él no había sido.

«Estuve casi muerto y les agradezco a Dalma y a Giannina poder estar disfrutando de la vida y de este momento con usted. Y toda la fuerza de padre se la quiero transmitir por el momento que está pasando con su hijo»
(en alusión a su adicción a las drogas). «Usted conoce a mi hijo, trabaja como arquero de Santos -continuó Pelé-, y mi hijo te considera un ejemplo para salir.» Maradona se puso a su disposición para ayudar. «Vamos a unirnos, vamos a aclarar nuestros puntos de vista y hacer cosas por la gente», y Pelé cerró: «Con fe en Dios todo se puede».

Maradona
le pidió, entonces, que cantara una canción, y el brasileño lo hizo. Ya eran las 23.30. Y después, gambeteando cualquier afinación o sentido musical, lo hizo Maradona. Era la garganta de Dios, lógicamente. Y terminaron con un cabeza a cabeza que en el futuro cotizará en millones esa pelota.

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