4 de marzo 2008 - 00:00

Confesó uno de los detenidos por el caso del joven secuestrado y asesinado

Tres hombres fueron detenidos, aunque uno de ellos quedó libre poco después, por su presunta relación con el crimen del joven repartidor de una parrilla Diego Migueles, quien había sido secuestrado en la localidad de Santos Lugares y finalmente fue encontrado asesinado, pese al pago de un rescate.

Voceros policiales informaron que los detenidos son mayores de edad y que de acuerdo con las investigaciones realizadas, el hecho no tendría motivaciones personales, sino que se habría originado en un secuestro extorsivo concretado "al voleo".

Si bien hay dos detenidos, se indicó que uno de ellos acusó -ante la policía- a un tercero como autor de los disparos que mataron al joven Migueles, de 21 años.

Por ese motivo la policía busca ahora a otros dos sospechosos de haber integrado la banda que secuestró al joven, por cuyo rescate la familia pagó cinco mil pesos.

Según una información extraoficial dada a conocer esta mañana, al menos dos de los detenidos fueron apresados en el interior del barrio de monoblocks Ejército de los Andes, conocido como "Fuerte Apache", de la localidad de Ciudadela.

Por otro lado, trascendió que otro de los procedimientos realizados por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Martín se realizó en el asentamiento conocido como Carlos Gardel, de la zona de El Palomar.

El fiscal Jorge Sica, de San Isidro, a cargo de la investigación, mantiene un estricto hermetismo en torno a los pasos que se siguen en la causa.

No obstante, se supo que uno de los detenidos le habría asegurado a la policía que estaban drogados cuando llevaron a cabo el hecho, que terminó con el crimen del joven.

Habría afirmado además que la muerte del cautivo se produjo cuando intentó darse la fuga.

En tanto, los restos del joven fueron velados en un establecimiento de la zona céntrica de Santos Lugares al que asistieron familiares y amigos de la víctima, los que evidenciaron la consternación e indignación provocadas por el crimen.

Los restos del muchachos fueron inhumados en el cementerio de Pablo Podestá, en medio del dolor de familiares y amigos.

El cuerpo de Migueles, de 21 años, fue encontrado ayer a la mañana con tres disparos, uno de ellos en el cráneo, en El Palomar, frente a la puerta del Colegio Militar, tras haber sido secuestrado en la noche del domingo cuando realizaba el reparto domiciliario para la parrilla de su cuñado, a bordo de una camioneta Chevrolet Meriva.

Los delincuentes habrían pedido 30 mil pesos de rescate con el handie de la víctima a su cuñado, quien tras una negociación pareció convencer a los secuestradores de que sólo contaba con cinco mil, los que depositó en la localidad de Caseros, cerca de la cancha de club Estudiantes.

Pese a que los allegados del joven, una vez pagado el rescate, esperaban su liberación, el muchacho fue encontrado muerto a balazos.

Una de las sospechas apuntan a que Migueles haya intentado escapar y por ese motivo recibió los disparos.

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