12 de junio 2007 - 00:00
Crece entre los norteamericanos la moda de organizar sus propios funerales
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Cuando pueden prepararlo ellos mismos, optan por "un entierro personalizado y temático. Quieren que se acuerden de ellos. No quieren irse como la generación precedente, que no quería molestar a nadie. Ellos, por el contrario, quieren hacer ruido".
"En vez de un ataúd lujoso, prefieren, por ejemplo, un conjunto de rock en un restaurante", agrega Duffey.
Estas ceremonias atípicas son posibles gracias a la progresión vertiginosa del número de incineraciones en Estados Unidos. En 2005, casi un tercio (32%) de los 2,4 millones de funerales del país fueron cremaciones (la cifra era de 17% en 1990).
"Desde el momento en que no está el cuerpo en la ceremonia, todo es más fácil. No se está ya atado por el féretro", explica Mark Duffey, que ha organizado ceremonias personalizadas para 65.000 clientes. Incluidos todos los gastos, un entierro clásico puede costar entre 10.000 y 20.000 dólares, dice.
Por esa suma, en lugar de un velorio, "se puede organizar un desfile de motos en un bosque, un paseo en barco o una comida en el restaurante favorito del difunto", añade.
Los empresarios tradicionales de pompas fúnebres tratan de adaptarse a la nueva moda. Uno de ellos, Arvin Starrett, de Starrett Funeral Homes de París (Texas), cuenta que trasladó el despacho de un banquero para reconstituir su lugar de trabajo en la sala del funerario.
Internet y el vídeo se incorporan también a las ceremonias fúnebres. Ya no son raros los "libros de condolencias en línea", pero el sector que se espera registre un verdadero auge son "los vídeos autobiográficos".
Lynn Isenberg, en Californie, se ha lanzado ya a esa actividad en California. Escritora, Isenberg es autora de la novela "The Funeral Planner", cuya heroína se dedica a organizar funerales. "Cuando estaba escribiéndola me dije que eso podía funcionar, y decidí ponerlo en marcha en la realidad fundando la firma Lights Out Enterprises", cuenta.
Su empresa filma por encargo biografías que respetan la voluntad del futuro difunto.



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