Hamburgo (ANSA) - El fallecimiento de una niña de siete años por hambre a causa del desinterés de sus padres provocó conmoción en Alemania. Según la investigación en curso, Jessica fue mantenida por años en una habitación oscura en el séptimo piso de un edificio de casas populares, sin calefacción, alimentos ni agua.
La autopsia reveló que la niña se había comido sus propios cabellos en la desesperación y su cuerpo pesaba apenas nueve kilos y medio. «Siempre vi solamente a sus padres; de la niña nunca supe nada», dijo una vecina.
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Por el contrario, el gato de la familia, de cinco años, estuvo siempre bien alimentado y recibió cuidados. «El gato era gordo y la hija murió de hambre», tituló el diario «Bild».
El padre, de 40 años, y la madre, de 35, ambos desocupados, están detenidos y pueden recibir condenas de hasta 15 años de reclusión. Las investigaciones se dirigen a varias direcciones, incluyendo a familiares, parientes y vecinos de la casa.
El cuerpo policial aún desconoce los motivos que llevaron a los padres, desocupados y alcohólicos, a permitir que la pequeña muriera de esa manera. En los interrogatorios realizados a la pareja, ambos aseguran desconocer el estado en el que se encontraba su primogénita.
El caso ha desembocado en un cruce de reproches en el ámbito político ya que representantes de la oposición condenan al Senado regional por no advertir la ausencia de la niña en el colegio, cuando la escolaridad debe ser obligatoria.