13 de abril 2006 - 00:00
Desalojó Policía a activistas de subtes
El gobierno intenta, con éxito relativo, desactivar el conflicto en los subtes, lugar donde su principal aliado sindical, Hugo Moyano, no logra operar. Sobrevive en el sector desde hace tiempo un conato gremial de ultraizquierda que se rebela contra Juan Manuel Palacios, líder de UTA y aliado íntimo de Moyano. Son los promotores de los paros y los que desafiaron a la Policía, que reaccionó -por orden- ante la toma de las vías y estaciones por parte de los sectores trotskistas con una celeridad y una determinación que no aplica cuando los cortes y bloqueos los encabeza Pablo Moyano, hijo del camionero que conduce la CGT. A medianoche, activistas de Metrovías se reunían en una asamblea en la Estación Constitución, donde se analizaba una propuesta del gobierno alcanzada a última hora, que podría desembocar en el levantamiento de las medidas de fuerza y la paulatina normalización del servicio. Ayer, la Ciudad volvió a ser un caos por las enormes complicaciones en el tránsito.
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Otro paro de las
líneas de
subterráneos
porteñas
complicó ayer a
los usuarios.
Activistas se
acostaron
en las vías para
impedir
servicio de
emergencia. La
Policía detuvo a
10 gremialistas.
Los detenidos fueron trasladados a la Seccional N° 12 del barrio de Caballito. El operativo estuvo a cargo del comisario inspector de la Dirección General de Seguridad del Transporte, Ricardo Faranna.
El corte se profundizó a las 11 de la mañana cuando la empresa intentó realizar un cambio de servicio con otra formación. En ese momento, un grupo de trabajadores llegó al lugar e impidió que salgan los trenes nuevamente programados.
El conflicto del subterráneo fue generando mayor tensión y los delegados de los trabajadores tomaron medidas para profundizar las medidas de fuerza: «No vamos a salir del subte, pero tampoco vamos a enfrentarnos con la Policía», anunciaba Segovia en la estación Constitución.
Un grupo de adherentes al paro mantuvo cortada la vía de la estación Constitución, donde colocaron un durmiente atravesado sobre las vías y permanecieron en el lugar para garantizar la prolongación de la medida, «hasta que se resuelva la situación de los empleados tercerizados que piden su incorporación al convenio de la UTA, y hasta que liberen a sus compañeros detenidos por la Policía».
«Convocamos a todas las organizaciones políticas para que vengan a ayudarnos», requirió el delegado de UTA. Los trabajadores recibieron la solidaridad de partidos de izquierda y trabajadores de Telefónica que se sumaron al corte en la estación.
Por la tarde, Metrovías puso en marcha un servicio de emergencia en las líneas A y D con personal jerárquico de la empresa. Sin embargo, la Policía llegó a desalojar a los pocos trabajadores que se encontraban sobre los rieles de la estación Constitución, ya que en esos momentos era la mayor (y tal vez la única concentración) que se resistía a la reanudación de los servicios.
Como se recordará la protesta había comenzado el pasado martes con un bloqueo de molinetes en la estación de Constitución. El conflicto se fue agrandando y se extendió a todas las linceas del subterráneo.
Como consecuencia de esta medida se produjo un gran caos vehicular en la zona céntrica. Sin subtes, los colectivos y automóviles atascaron las calles.



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