4 de enero 2008 - 00:00

Desmienten secuestro de un comerciante de Béccar

Una confusa situación se vivió en torno al paradero de un comerciante de la localidad bonaerense de Béccar, ya que mientras su esposa radicó una denuncia por "secuestro extorsivo", el hombre apareció días después en la casa de un amigo y aseguró haber abandonado su hogar por "problema de pareja y convivencia".

El protagonista de esta historia, que tuvo un vuelco de índole pasional, fue identificado como Angel Vallejos, de 37 años, quien es socio de un supermercado chino.

Vallejos había sido visto por última vez el primer día del nuevo año a las 18:00, cuando salió de su casa de las calles Manuela García y Sucre, de esa localidad de la zona norte del Gran Buenos Aires.

Como no llegaba a su casa, su mujer, llamada Nancy Silva, se dirigió a la seccional de Béccar, donde radicó una denuncia por "averiguación de paradero".

Poco después, Silva aseguró haber recibido un llamado en su teléfono celular en el que se le reclamó la entrega de 25 mil pesos en concepto de rescate, por lo que realizó una denuncia por "secuestro extorsivo" en la fiscalía federal de San Isidro, a cargo de Rita Molina.

Sin embargo, una vez iniciada la investigación correspondiente, personal policial encontró a Vallejos alojado en la casa de un amigo.

Fuentes policiales informaron que, en ese contexto, el propio comerciante aseguró a los uniformados no haber sido víctima de ilícito alguno y ratificó que se había ausentado de su hogar por "problema de pareja y convivencia".

Además, el hombre le comentó a los policías que él mismo llamó a su mujer para exigirle que "no moleste más" con "el tema del secuestro".

Ahora, los investigadores del caso deberán determinar el origen del llamado extorsivo, ya que las primeras hipótesis se orientaron a que alguien habría intentado "aprovechar" la situación para cobrar esa importante suma de dinero.

El caso había motivado las más variadas hipótesis de parte de los pesquisas, entre las que se destacaba que en el hecho podrían haber estado involucrados integrantes de la denominada "mafia china" dado que Vallejos es socio de un supermercado chino ubicado a tres cuadras de su casa.

Sin embargo, había otras líneas investigativas, ya que el presunto secuestro se había concretado en inmediaciones de la denominada Villa San Cayetano, de Béccar, donde años atrás tenía su centro de operaciones una banda de secuestradores liderada por un peligroso delincuente.

Como los investigadores advirtieron que el hecho presentaba puntos muy confusos, se investigaron los vínculos comerciales de la víctima, como también a sus amigos e integrantes del círculo íntimo.

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