8 de diciembre 2007 - 00:00
Dicen que el beso nació de la prohibición de beber vino y no como expresión de amor
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Así lo certifican los historiadores griegos Polibio de Megalópolis y Plutarco; y los romanos Aulus Gellius y Valerio Máximo, que vivieron entre los dos últimos siglos de la vieja Era y el primero de la actual.
La ley era muy dura: "Mulier si temetum biberit domi ut adulteram puniunta", decía, lo que puede traducirse como "si una mujer bebe vino en casa, ha de ser castigada como una adúltera".
De todas formas, en Vidas Paralelas, Plutarco dice que en esa época estaban prohibidas en Roma las manifestaciones públicas de cariño entre los esposos y cuenta que Catón "removió del Senado a Manilio porque besó de día a su esposa a la vista de su hija".
Por su lado, en Memorabilia, Valerio Máximo refiere que Egnatius Matellus "mató a golpes de fusta a su esposa, porque había bebido vino, hecho por el que ni se le acusó ni se le reprendió" porque "la mujer que toma cierra la puerta a las virtudes y la abre a los vicios".
En Noches Aticas, Aulus Gellius dice que "las mujeres de Roma y del Lacio debían ser toda su vida abstemias, y abstenerse del uso del vino llamado temetum en la antigua lengua.
El beso que daban a sus parientes servía de prueba: si habían bebido vino, el olor las delataba y recibían reconvenciones." Nacido así de la censura y el recato, el beso comenzó a florecer de boca en boca, y con el tiempo, a hacerse cada vez más apasionado, hasta escandalizar aun más que la beodez femenina.
Nadie podía haber previsto entonces la revolución química que el beso apasionado depararía: ahora se sabe que quema de 3 a 12 calorías; que pone en movimiento 12 músculos labiales y 17 linguales; que eleva por las nubes la secreción de hormonas; y que acelera las pulsaciones cardíacas de 70 a 140 por minuto.
Las crónicas recogen que el emperador Tiberio terminó prohibiendo el beso, pero los historiadores no se ponen de acuerdo si fue a raíz del escándalo; o por el gesto de Judas, que entregó a Jesús marcándolo con un beso; o debido a una epidemia de herpes.
Entre los cristianos, el "ósculo santo" era una muestra de hermandad: en las Constituciones Apostólicas del siglo IV se cuenta que hombres y mujeres se sentaban a cada lado de la sala y que se saludaban, dentro de cada grupo, con "el beso del Señor".
En la Edad Media, el hombre que besaba a una mujer era obligado a casarse con ella; y en épocas de la Revolución Industrial, se prohibió besar en la boca en público.
En la primera mitad del siglo XX, Hollywood evitó los besos apasionados en el celuloide, pero en los años '60, la gente
se tomó revancha y comenzó a darse besos "de película" en la calle, al son de la píldora anticonceptiva que acababa de irrumpir.
Sin embargo, la vida depara sorpresas: durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el gobierno chino ha dispuesto que serán detenidas las parejas que se besen delante de una cámara de vigilancia, ya que esto será interpretado como "secuestro o robo".
Se entiende: en China no existe el "temetum" pero sí una población de 2.000 millones, cuya procreación hay que desalentar.



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