17 de abril 2008 - 00:00

El ardid de Moreno

Hasta ese momento, dicen los ruralistas, Guillermo Moreno soportaba estoicamente los argumentos de las cuatro entidades del agro. Negaba lo imposible (freno a las exportaciones, amenazas para bajar los precios) y, por fin, la emprendió con un largo monólogo. Como no pudo responder, según los dirigentes, para salir del aprieto montó una escena: se hizo volcar el mate cocido sobre el pantalón y la camisa, se sacudió quejándose, pidió permiso para ir al baño y limpiarse. « Enseguida vuelvo», prometió. Pero nunca volvió.

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