22 de septiembre 2010 - 16:09
El Ártico, sin hielo
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Los glaciares podrían desaparecer por completo en la segunda mitad del siglo.
La necesidad de delimitar las fronteras marítimas en el océano Ártico, que alberga la cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos, urge cada vez más a los países implicados debido al deshielo.
Rusia, Canadá, Dinamarca, Noruega y Estados Unidos -los cinco países con costa ártica- protagonizan desde hace décadas una pugna por los miles de millones de toneladas de crudo y gas que alberga la disputada región.
Sólo el mar de Bárents, cuya soberanía se repartieron recientemente Rusia y Noruega a partes iguales, alberga decenas de miles de millones de toneladas de crudo y gas.
"El sector ruso del Ártico, donde vive cerca del 1,5 por ciento de la población del país, proporciona alrededor del 11 por ciento del producto nacional y representa el 22 por ciento del total de las exportaciones", afirmó el asesor sobre cambio climático de la Presidencia rusa, Alexánder Bedritski.
Sin embargo, llegar a un consenso supone una ardua tarea, puesto que cada país tiene una concepción diferente de sus territorios.
Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que la soberanía del lecho marino del océano Glacial Ártico entre Canadá y Rusia deberá resolverse según el derecho internacional.
El jefe de la diplomacia rusa señaló que su país reúne en la actualidad nuevas pruebas que planea presentar a la ONU en 2013 para revisar los límites de la plataforma continental rusa, en que Moscú pretende incluir la cordillera Lomonósov.
La Convención de la ONU de 1982 estipula que la cordillera submarina Lomonósov no pertenece al territorio de un Estado determinado, sino que es una zona con un estatus especial.
Eso sí, también indica que la zona económica de un país puede extenderse más allá de las 200 millas marítimas, si la plataforma continental supera esos límites.
Otros países con intereses en la zona, como Estados Unidos, Canadá o Dinamarca, han criticado los métodos utilizados por Rusia para defender sus derechos sobre el Ártico, y tienen previsto presentar solicitudes similares ante la ONU.



