25 de febrero 2008 - 00:00
El "bombón keynesiano" ya tiene quien le escriba
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Martín Lousteau
«Equipo confirmado», escribió el viernes 14 de diciembre de 2007: «Martincho les pegó un llamado a sus amigochos del Banco Provincia y les dijo ¿se copan? y así armó el equipo para esta gestión». Benévola versión la de Pat para un ministro que apenas si pudo llenar unos pocos casilleros.
El jueves 13 de diciembre el título fue «Hoy estuviste en A dos voces. y no te pude ver». «Martin tendrá visitas», fue la entrada del 26 de diciembre de 2007 porque el ministro recibía a su par brasileño de Hacienda, Guido Mantega; o «Cositas que dijiste hoy», el 17 de diciembre, donde se ocupaba más del vestuario de Lousteau que de sus dichos: «quiero destacar la presencia de tu corbata, creo que estamos ante 'la corbata Lousteau' así como 'el perfume Banderas', estás imponiendo una moda sólo para entendidos». Observadora, la chica también notó que, en otra ocasión, «te pusiste la corbata que tenías en la primera foto, se ve que no tenés el trauma de no repetir vestido de Cristina».
Su último ingreso fue «Martín quiere un 20», en relación con el porcentaje expresado por Lousteau para las paritarias, anuncio autodesmentido luego, cosa que Pat olvida consignar, demostrando que está tan poco «on line» como su admirado Martín.
Seguramente fue con la intención de ayudarlo, pero con su afirmación de que «Guillermo Moreno es el superministro, por no decir que Néstor Kirchner sigue siendo el presidente», el ex Banco Central Javier González Fraga puso en evidencia la difícil situación de Lousteau, realidad que no pasa inadvertida a las internautas: «Por supuesto que Martincito está de adorno y nada más, lástima, tan pintón».
¿Será en la política como en el juego? ¿Mala suerte en la gestión, buena suerte en el amor? En todo caso, este nombramiento parece haber obedecido más bien a la intención de crear una representación del ministro de Economía, que encubra el lugar de decisión real.
Quizá Cristina, afectaba por el mismo síndrome, visible en la trascendencia que han tenido los maliciosos comentarios de Eduardo Duhalde sobre un doble comando en el gobierno, decida dar un golpe de timón y un nuevo equilibrio de fuerzas en el gabinete beneficie al «bombón keynesiano», como han bautizado algunas al ministro. Caso contrario, tal vez éste busque la puerta de salida, habiendo transitado por la función pública sin pena ni gloria y dejando el interrogante de por qué aceptó el cargo.
De momento, le queda el consuelo de marcar tendencia en materia de corbata y despertar suspiros en una platea femenina a la que no le importan sus desventuras en el planeta K.




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