23 de febrero 2004 - 00:00

El legado de Zaffaroni

La abogada de la familia de «Marela» elogió al Dr. Béliz y solicitó la intervención de la Policía Federal por cuanto la Bonaerense sería la principal responsable por desidia y el Dr. Béliz hizo lo propio a la vez que criticó al juez que antes había liberado al ahora presunto asesino y al ministro -su par-bonaerense.

Sin embargo, el Código Procesal de Buenos Aires organizado y defendido por José María Díaz Bancalari -entonces ministro y ahora bastión K-e impulsado por Arslanian bajo el emblema zaffaronista -recordar que era obligación excarcelar en todos los casos-, dispone que es el fiscal quien investiga (arts. 56/59) y decide.

La Policía simplemente recibe y cumple órdenes, y si actuó mal, es el fiscal quien debió corregirla. A su vez la víctima, por medio de su abogado, puede pedir al superior del fiscal que active la causa cuando el inferior no lo hace (art. 83, «9»).

•Olvido

Además, el supuesto asesino había quedado libre merced a las leyes y a la filosofía zaffaronista, y el fiscal, al parecer siguiendo esa línea garantista no impulsó la orden de registro en el momento solicitado por la Policía.

El Dr. Béliz y la abogada de la víctima quizás olvidaron que fue el Ministerio de Justicia a cargo de Béliz, quien tramitó el sendero de Zaffaroni a la Corte, mentor de toda esta onda jurídica «humanitaria» cuyo sedimento está a la vista, además de no recordar el célebre principio procesal de que nadie en su favor puede alegar su propia torpeza.

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