Una grúa, protagonista y culpable de un accidente.
La concesionaria de la Autopista Buenos Aires-La Plata deberá indemnizar con 42.000 pesos a un automovilista, que embistió a una grúa perteneciente a la empresa que se encontraba removiendo restos de un accidente que había sucedido poco antes en esa misma vía.
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La Sala L de la Cámara Civil condenó en 60% a la empresa Coviares SA, concesionaria de la autovía Buenos Aires-La Plata, porque «no tomó las medidas adecuadas» para evitar que el automovilista embistiera a una de sus grúas, que se encontraba despejando el lugar luego de un accidente que había ocurrido minutos antes.
«La posibilidad esgrimida por la demandada y su aseguradora, en cuanto a que el actor habría ingresado ' evadiendo los controles pertinentes', no puede conducir a otra cosa que no sea la ratificación de su responsabilidad, puesto que si los controles hubiesen sido los adecuados no cabría la ocurrencia de esa posibilidad», señalaron los camaristas Hilario Rebaudi Basavilbaso, Marcela Pérez Pardo y Víctor Fernando Líberman.
En su descargo, la concesionaria justificó la presencia de la grúa en el lugar por la remoción de los vehículos siniestrados, algo que no convenció a los jueces para fallar en su favor.
Fundamentos
Pese a que también le atribuyeron 40% de responsabilidad al conductor del vehículo por no haber tenido prudencia, los jueces advirtieron que «no es al usuario a quien le corresponde demostrar la razón de su circulación, sino a la concesionaria el que lo haya hecho indebidamente». Por esa razón, cargaron sobre la concesionaria la mayor parte de la responsabilidad, y la obligaron a resarcir con 42.000 pesos al conductor en concepto de incapacidad sobreviviente y daño moral.
De acuerdo con el fallo, por las lesiones que sufrió el conductor a raíz del accidente, los jueces fijaron la suma de 24.000 pesos que deberá pagar la concesionaria en concepto de incapacidad sobreviviente. También le ordenaron indemnizar con 18.000 pesos al conductor por el daño moral ocasionado, ya que sobre el demandante aún quedan secuelas físicas y estéticas que justifican una compensación.
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