12 de diciembre 2010 - 09:19
En un mes y medio, la Plaza pasó de las lágrimas a los aplausos
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Se calcula que asistieron más de 120 mil personas
Poco después iniciaron su concierto Kevin Johansen + The Nada, quienes le pusieron ritmo a la tarde con sonidos de "cumbia glam", tal como el cantante señaló. En medio de las canciones, Liniers aportó su arte no sólo con una performance en vivo sino también con su armónica. Al terminar, el historietista mostró la obra terminada: una bandera con su sello personal que en sus franjas celestes rezaba: "Derechos Humanos".
A las 19:45 llegaron los uruguayos de No Te Va Gustar, una de las bandas más festejadas. El número contó con seis temas donde no faltaron los hits "Al vacío" y "Cero a la izquierda".
Más tarde se proyectó el video del acto de apertura de la ESMA como Museo de la Memoria. Y esa plaza que hace un mes y medio lloró la muerte de un ex presidente, esta vez lo aplaudió fervoroso. Era el mismo lugar donde se hicieron largas colas para despedirlo, donde se llenó de flores. "Vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades", decía Néstor Kirchner en las pantallas. Detrás de las vallas, la ovación fue total.
El clip fue el puntapié para dar paso al escenario a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto con el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde. Pais recordó el recientemente otorgado Premio Bicentenario 200 años de la Revolución de Mayo a estas organizaciones. Y en medio de aplausos compartidos, llegó Gustavo Santaolalla, previo beso a Estela de Carlotto.
El doblemente ganador del Oscar entonó "No existe fuerza en el mundo" e invitó al dúo Orozco Barrientos para cantar juntos "Celador de sueños". Después hizo lo suyo con un festejadísimo Jaime Torres y su legendario charango. "Los Derechos Humanos no se consiguen con violencia ni con xenofobia. Están cimentados en una sociedad que sea más justa y que atienda a toda la gente", dijo quien fuera fundador de Arco Iris en clara alusión a los sucesos de Villa Soldati. Junto con León Gieco, siguió con un set que terminó con "Mañanas campestres".
Cuando pasaron 40 minutos de las 21, llegó el número de Vicentico, que hizo bailar a la plaza con su presentación de cinco piezas.
La actuación más larga se dio con Bajofondo. Con Santaolalla nuevamente en el escenario, el grupo de tango electrónico se lució e hizo vibrar a las masas, con sus originales y acertados sonidos que fusionan estilos. Al momento de "El mareo", el artista nombró a Gustavo Cerati y afirmó: "Siempre hay esperanzas".
Media hora antes de la medianoche la fiesta se vistió con los colores de Puerto Rico con Calle 13. Con Residente mostrando en su espalda una leyenda que decía "Justicia por Mariano Ferreyra, tobas y Villa Soldati", el grupo animó un set de cinco temas, incluidos los célebres "No hay nadie como tú" y "Fiesta de locos".
El cierre, a las 0:30 y una hora después de lo previsto, estuvo a cargo de Charly García. Lejos de su mejor momento musical pero atrapado por la mística de tocar frente a Casa Rosada, el hombre del bigote bicolor desplegó su magia. Después de "Cerca de la revolución" se preguntó, entre risas, "¿Dónde está Cristina?". Dos temas después y previo a un potente show de fuegos artificiales, lanzó un "Viva la patria, o lo que sea" y entonó el Himno Nacional, para coronar una velada de fiesta absoluta. Ovación, aplausos y saludos pusieron fin a la noche que cerró las celebraciones del Bicentenario y conmemoró los 27 años de democracia y los 62 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.




