Maestra de Bergamo: "En Italia, la vuelta a clases la decidió el Gobierno y los gremios apoyaron"

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Maddalena Dasdia está a cargo del colegio E. De Amicis, que dicta clases a 1.200 alumnos de hasta 13 años. "Nada puede reemplazar a la enseñanza presencial", dice.

Mientras en la Argentina crece el debate por el regreso a las clases presenciales, en otros países es un tema superado desde hace meses. En Europa -que se encuentra transitando la segunda ola de contagios en medio de un invierno crudo- la concurrencia de los alumnos a los colegios (en los niveles inicial, primario y parte del secundario) es una norma en varios países desde el reinicio del ciclo lectivo en septiembre de 2020, tras el receso por las vacaciones del verano boreal. Incluso, en julio pasado, en muchos lugares se decidió volver a la normalidad educativa La canciller alemana, Angela Merkel, sintetizó en una frase el pensamiento que se impone sobre este tema: “Las escuelas tienen que ser lo último que se cierra y lo primero que se abre”. Bajo este espíritu, salvo excepciones puntuales, las escuelas se mantienen funcionando desde entonces, después de la parálisis casi total que se dispuso entre marzo y junio, cuando el coronavirus había tomado por sorpresa al mundo. Bérgamo, la ciudad italiana en el corazón de la Lombardía, fue hace casi un año el epicentro de la pandemia en Europa. Las imágenes de hospitales con las terapias intensivas colapsadas y camiones cargados de ataúdes con víctimas de la enfermedad mostraron el dramatismo de la situación. Es un buen ejemplo para ver, pese a haber recibido el golpe más duro por el coronavirus, cómo funciona la educación hoy en ese lugar.

“Nada puede reemplazar a la enseñanza presencial” dice Maddalena Dasdia, directora de la escuela E. De Amicis, un colegio público de Bérgamo al que concurren unos 1.200 alumnos de tres niveles educativos. En diálogo con Ámbito, la docente explicó las medidas sanitarias que se dispusieron para cuidar la salud de los alumnos y profesores. Esto permitió que en los meses en que están funcionando no hubiera contagios entre los alumnos. También dejó una frase de gran actualidad para los ojos argentinos: “La decisión de reabrir las escuelas la tomó el Gobierno y no es opcional. Los sindicatos no se han opuesto a las clases presenciales. Este hecho toma más fuerza a que, como explicó la docente, ningún maestro fue vacunado hasta el momento.

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Periodista: ¿Cómo está funcionado la escuela?

Maddalena Dasdia: La escuela de primer grado permaneció en educación a distancia en 2020 de marzo a junio. Desde septiembre volvimos a la asistencia y los niños de 3 a 13 años concurren a la escuela todos los días (N. de R.: En Italia, con los chicos de 14 a 18, que asisten a la escuela secundaria, hasta ahora se ha operado de forma virtual. Esto se debe a la decisión de evitar la utilización de medios de transporte. Los jóvenes de edades se trasladan, en general, de forma independiente. Los más chicos se llevados a las escuelas por los padres o suelen vivir en las cercanías de los colegios por lo que no requieren el transporte público). En mi colegio, todos los alumnos asisten regularmente en presencia, aunque con una organización muy rígida y un protocolo de seguridad bien definido. Aunque desde este lunes, los alumnos de 13 y 14 años volverán con clases a distancia por el aumento de los contagios

P: ¿Cuál fue la posición de los maestros ante la decisión del regreso a las clases presenciales?

M. D.: Los maestros prefieren la enseñanza cara a cara. No hubo resistencia. Sí un gran deseo de volver a la escuela. Los docentes definidos como “frágiles” por el médico ocupacional (por ejemplo, personas con patologías previas) no imparten docencia y son reemplazados por suplentes.

P: ¿Hubo resistencia por parte de los gremios?

MD: La decisión de que los maestros asistan a clases, en Italia, fue tomada por el Gobierno y no es opcional. Los sindicatos, que reclaman la protección del personal frágil, no se han opuesto a la enseñanza presencial. Las familias reclamaban la enseñanza presencial. Sólo un porcentaje muy pequeño ha decidido activar la educación a través de los padres. En el caso de alumnos “frágiles” o en cuarentena, se activa la educación a distancia con enlaces a la clase.

P.: ¿Los docentes que dan clases presenciales fueron vacunados?

M.D.: Ningún maestro en Italia ha sido vacunado todavía. No sabemos cuándo se vacunará al personal de la escuela. Mientras tanto, las categorías de la sociedad que están en mayor riesgo (personal de salud) o más frágiles están siendo vacunadas.

P.: ¿Desde la reapertura en septiembre pasado, se produjeron muchos contagios?

M.D.: En mi escuela trabajan poco más de 200 personas y hay 1.200 alumnos. Hemos tenido, entre estudiantes y profesores, un porcentaje mínimo de infecciones desde septiembre hasta hoy. Los pocos casos sanaron en un par de semanas. Sólo si el caso índice está en contacto con la clase en las 48 horas anteriores al malestar, se la pone en cuarentena durante 14 días. Fueron tres casos. Las infecciones ocurrieron en la familia. En todos los casos descritos anteriormente, ninguno de los contactos cercanos (compañeros y profesores) resultó infectado. Esto confirma que los protocolos han funcionado hasta ahora.

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P.: ¿Cuál es la diferencia, en cuanto al aprendizaje, de la educación virtual?

M.D.: La educación a distancia fue un gran recurso en medio de la pandemia, no había otra solución. Los profesores se adaptaron a la educación virtual de forma rápida y eficaz, fue una revolución, pero nada puede reemplazar la enseñanza presencial. El aprendizaje pasa de la relación. La rígida organización que llevamos viviendo en el colegio desde septiembre no es sencilla: los niños no pueden compartir meriendas, espacios, juegos, no pueden trabajar en grupo, salir de viaje, ir al museo, correr juntos, abrazarse o tener cualquier tipo. Los profesores no pueden acercarse demasiado, dar una caricia ... todo lo contrario de lo que enseñaba la escuela, pero todos han aprendido a valorar la sonrisa de los ojos y la importancia de una palabra. La forma en que los niños y adolescentes aprendieron a observar las reglas para protegerse a sí mismos y a sus seres queridos fue la mayor maravilla de este año escolar sin precedentes. Nos faltan tantas cosas….

P.: ¿Existe temor entre los docentes a contagiarse?

M.D.: Todos tenemos miedo a las infecciones, también porque las imágenes que vimos en Bérgamo en marzo son un recuerdo imborrable en nuestra mente. Vivimos todos los días con cautela y con absoluto respeto a las reglas.

P.: “Ya es posible evaluar el daño educativo que produjo en los alumnos el cierre de las escuelas?

M.D.: Los resultados de lo que estamos viviendo los veremos en un tiempo que se mide en décadas. El riesgo es muy alto, tanto desde el punto de vista del bienestar mental como desde el punto de vista del futuro escolar de aquellos niños que estaban en riesgo de abandonar la escuela incluso antes de la pandemia. A menudo, en estos casos, la familia no tiene las herramientas económicas y culturales para apoyar el aprendizaje a distancia.

P.: ¿Confía en que se vuelva a la normalidad?

M.D.: Creo que la vuelta a la normalidad, a la rutina anterior, será un camino largo y no fácil. Gran parte de lo que habíamos construido ha sido destruido por la rigidez que se nos ha impuesto. El beneficio indudable que nos deja la pandemia es una considerable aceleración tecnológica que se produjo dentro del sistema escolar (que debe convertirse en un bagaje profesional para todos) y una mayor atención a la higiene y cuidado de los que nos rodean.

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