31 de octubre 2008 - 00:00

Figura más saludable, pero desaciertos de estilo

Cristina intentóocultar elcambio ensu figuracon indumentariaholgaday en tonososcuros,pero sóloganódesaciertos.Lo mismoocurrió en suviaje a ElSalvador,donde lucióconjuntos queno la favorecieron.
Cristina intentó ocultar el cambio en su figura con indumentaria holgada y en tonos oscuros, pero sólo ganó desaciertos. Lo mismo ocurrió en su viaje a El Salvador, donde lució conjuntos que no la favorecieron.
Se la ve más saludable a Cristina. Ella puede ser diferente y no guiarse por algún look estacional, a pesar de pasión por la moda. Pero la figura es otra cosa y, contrariamente a todas las mujeres no se entregó a la dieta de primavera y recuperó esos kilos que había dejado en el invierno.

Acompañan ahora sus redondeces también la melena más corta, como un desafío a todas las reglas de la armonía de la imagen. Pero se da el gusto de desoír los consejos tradicionales, claro y también de extenderse en tiempo frente al espejo, especialmente cuando viaja y puede cambiarse como modelo de pasarela.

Puede ser, también, que le provoquen algún estado de ansiedad, o quizá excitación, los avatares de la economía, momentos que en algunas personas colaboran para aumentar el apetito. Algo así se observa en el cuerpo de la dama, a quien se la vio esta semana con las caderas más redondeadas que de costumbre, o mejor dicho, casi como en el verano de su asunción.

Pero, la advertencia en la balanza tal vez empujó a la mandataria a usar, a principios de esta semana, colores oscuros y modelos no tan ceñidos al cuerpo, inclusive algunos que poco la favorecieron, como el martes. El vestido holgado en azul marino, de ese día, una imitación del que la firma Lanvin creó para que la actriz Julianne Moore usara en una de esas presentaciones de alfombra roja, no es para la Presidente, por lo menos en esta etapa. Es que la actriz norteamericana luce espigada, una figura necesaria para que ese corte tan amplio siente seductor. De todos modos, unos kilitos de más, no le impiden a Cristina de Kirchner desplegar lo más llamativo de su ajuar, como por ejemplo en su viaje a El Salvador. Cuando se va de casa, la dama argentina no presta tanta atencióna las miradas y se da todos los gustos en materia de guardarropa.

América Central no fue la excepción: sobraron los brillos, los conjuntos llamativos, y las joyas para acompañar el encuentro con sus pares.

Dejó en las maletas la sobriedad ni bien bajó del avión, mostrando un cambio rotundo en la imagen, una transformación total. Para el cóctel de recepción, otra vez se inspiró en el estilo típico de la realeza y desplegó un vestido floreado de seda con saco de tafeta labrado y brillantes incrustados en los botones, todo en color champán. Demasiado engamado, hasta con los pendientes y un collar de perlas rosadasy otro beige, clásicos y quizás demodé.

Pero, definitivamente más acertado ese look, que el que llevó ayer, cuando desafió todo tipo de criterio a la hora de vestirse. Optó por un vestido de seda amarillo pastel, con estampado teenager de corazones y mariposas, combinado con un saco entallado. Un color poco elegante, casi antiestético para quien lleva una cabellera cobriza, como la de Cristina de Kichner y de paso recibió chanzas sobre esos detalles. La acusaron de estar influida por el «amor y paz» de los hippies, comparándola con una adolescente rebelde. Sin dudas, el estampado era demasiado naif para su porte y cargo-y poco acorde con una cumbre de mandatarios, que requería de más formalidad. Completó con una lujosa cartera de Dior, en tono marfil, igual que los zapatos de taco aguja. Para más, hubo novedades en materia de accesorios. Sorprendió el miércoles a la espera del vuelo que la condujo al país de América Central, con un bolso rojo de cuero de elefante charolado y cadenas doradas, que poco tenía que ver con el outfit sport, de pantalones, blusa de algodón, y sandalias de taco chino.

Fue evidente el intento de Cristina de Kichner por mostrar al mundo sus amplios recursos a la hora de vestirse, pero va sumando desaciertos.

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