6 de septiembre 2006 - 00:00

Intentaron robar a través de boquete casa de antigüedades

Un grupo de delincuentes hizo un boquete en una pared lateral de una conocida casa de antigüedades ubicada en pleno barrio de San Telmo, en el centro porteño, con la intención de llevarse valiosas piezas, pero no pudo concretar el robo porque enseguida comenzó a sonar la alarma.

Los integrantes de la banda escaparon rápidamente del lugar antes de que llegara la Policía, e incluso dejaron abandonados dentro de la casa de antigüedades varios bolsos en los que seguramente pensaban llevarse el botín, además de herramientas usadas para hacer el boquete.

Según explicó a la prensa el subcomisario de la seccional 2da de la Policía Federal, Eduardo Valot, "los ladrones no han robado nada".

"El local tiene alarma, comenzó a sonar, llegó rápidamente la Policía y los ladrones se fueron", dijo el jefe policial al hablar con los periodistas que habían llegado al lugar esta mañana.

El intento de robo se produjo durante la madrugada de hoy en un local llamado "La Gran Aldea", ubicado en la calle Defensa 907, casi en la esquina con Estados Unidos.

Los ladrones, de acuerdo con lo determinado por la Policía, hicieron un boquete de casi un metro de largo por 50 centímetros de alto, en un pasillo de un edificio de seis departamentos, ubicado justo al lado de la "tienda de arte".

La pared de ese pasillo divide al edificio de la casa de antigüedades, y lo curioso es que los dueños de los seis departamentos que hay allí dijeron no haber escuchado ningún ruido durante la noche o la madrugada.

Dentro del comercio hay valiosos objetos de arte, entre ellos cuadros, lámparas, esculturas, jarrones de porcelana, mesas de mármol y otros muebles.

El propietario de uno de los departamentos del edificio contiguo a la casa de antigüedades, señaló que no escucharon "ningún ruido".

"Hay perros en el edificio y no ladraron para nada. Acá vivimos seis familias y estamos sorprendidos. Todos nos enteramos cuando nos despertamos, a eso de las 6 de la mañana, por los movimientos de la Policía", contó en declaraciones a la prensa.

Precisamente la Policía investiga cómo los delincuentes pudieron entrar a ese edificio -tiene una puerta de hierro antigua que da al frente- para después trabajar en el pasillo y hacer el boquete.

El agujero en la pared aparentemente fue hecho con un "expansor hidráulico", una herramienta que se coloca de pared a pared, permite hacer presión y termina rompiendo los ladrillos.

Los policías encontraron esa herramienta dentro del local, y la incautaron, colocándola en el baúl de uno de los móviles que llegaron al lugar.

El hecho se produjo apenas unas horas después de que se conociera públicamente que unas 590 obras fueron robadas en el Museo Nacional del Grabado, ubicado a pocas cuadras de allí.

Entre las obras robadas, había siete xilografías de Norah Borges, valuadas en 400 dólares, que estaban embaladas para ser trasladadas a una exposición en el Fondo Nacional de las Artes, según se indicó.   

El episodio se produjo en la sede del Museo, ubicado en Defensa 372, en Monserrat, a seis cuadras de donde se registró el otro intento de robo.

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