El gobierno de Gran Bretaña ofreció su colaboración para superar la crisis antártica que se originó por el incendio del rompehielos Almirante Irízar de la Armada. El buque quedó inutilizado en alta mar por un siniestro que interesó la planta motriz y los generadores y, según cálculos del jefe naval Jorge Godoy, recién estaría en servicio en dos años. Este lapso pone en peligro la logística y las operaciones de relevo de las bases antárticas. Londres, a través del agregado de Defensa de la embajada británica en Buenos Aires, capitán de navío Christopher Hyldon, comunicó sus deseos de cooperar en la campaña del próximo verano.
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El ofrecimiento del Reino Unido se produjo a pesar de que el vínculo bilateral está resentido por la cancelación del acuerdo de exploración conjunta de hidrocarburos que hizo Néstor Kirchner días pasados. Esa decisión del presidente de indudable efecto en la política doméstica -se leyó como medida electoral- se había conocido antes de la conmemoración del 25° aniversario de la recuperación de las islas Malvinas.
El nuevo gesto de los británicos se ajusta a compromisos de solidaridad entre miembros del Tratado del Antártico -no es obligatorio- , la cooperación internacional es parte de la conducta que anima a los países con bases en el continente helado. La avería del Irízar dejó al país sin la plataforma necesaria para efectuar el relevo de los hombres que habitan la base Belgrano II, la más polar, su abastecimiento requiere de un rompehielos ya que aún en verano las aguas circundantes pueden bloquearse con masas de hielo. Este primer paso de los británicos permite suponer que ofrecerán en breve el mítico rompehielos HMS Endurance, homónimodel que participó en el conflicto del '82, como apoyo logístico para reemplazar a la dotación argentina de la base Belgrano II. El buque británico dispone de dos helicópteros Sea Lynx para traslados de personal y carga liviana. La base Halley del British Antartic Survey (Servicio Antártico británico) está próxima a Belgrano II y todos los años el Endurance se abre camino por el Mar de Weddell para abastecer su dotación de científicos. ¿
Aceptarían esa opción Jorge Taiana y Nilda Garré? Ambos fueron parte del enfriamiento de las relaciones con Gran Bretaña en el plano naval. El primero trasmitió la orden de Kirchner para que la fragata Libertad no tocara el puerto de Londres en el actual viaje de instrucción de los marinos. Garré exageró la medida y ordenó al disciplinado jefe Godoy que cancelara la invitación a navegar en el buque escuela que se había hecho a guadiamarinas femeninas del Reino Unido. Durante el ciclo positivo de la errática sinusoide kirchnerista que regula la relación con Gran Bretaña, en 2005, el gobierno había autorizado la reparación del Endurance en la Base Naval Puerto Belgrano de la Armada Argentina. Tenía averiado el timón que se compuso casi sin costo alguno para la Corona.
Ultima palabra
Mariano Memolli, titular de la Dirección Nacional del Antártico (DNA), llevó la última palabra de la Cancillería al jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC), brigadier general Jorge Chevalier, responsable operativo de las campañas antárticas: este verano se efectuarán todos los relevos de las bases, incluida Belgrano II, se posterga la de invierno -se iba a realizar con el apoyo del Irízar- y se analiza el ofrecimiento del buque polar Ary Rongel de la Armada brasileña para apoyo logístico a las bases Jubany, Marambio, Orcadas, Esperanza y San Martín.
Tuvo que quemarse el Irízar para que la Cancillería descubriera que la Antártida es de interés nacional, para que el Ministerio de Defensa asumiera deficiencias de presupuesto de material afectado a las campañas (3 helicópteros Super Puma del Ejército sin servicio desde 1999), la Armada retornara al apoyo tradicional de los británicos y el Estado Mayor Conjunto tomara conciencia de renovar el inventario de los medios antárticos. Por caso, dos helicópteros pesados Chinook de la Fuerza Aérea (H-91 y 92), uno destruido en un accidente y el otro desprogramado por falta de repuestos. Memolli, un sobreviviente de Rafael Bielsa en la Cancillería, sufre las consecuencias del ostracismo de su jefe político. A duras penas logró que lo escuchen en ese ambiente de analistas del mundo.
Claro, la frase heló a más de uno: hay que cumplir con los relevos de verano, prolongar la estadía de las dotaciones otro año no es opción, habría que ordenar a los jefes de base racionalizar los consumos de inmediato. Dos bases son las más comprometidas: Belgrano II, por su ubicación en el extremo polar y Marambio, muy dependiente del gasoil antártico (GOA, el mismo de uso vehicular con aditivos especiales para el frío). Requiere grandes cantidades de combustible para la calefacción y la generación eléctrica, dicen los expertos antárticos. En comunicaciones recientes el jefe de Marambio confirmó que tiene GOA hasta mediados de noviembre. Tantos temas urgentes igual no llegan a alterar la agenda de los funcionarios. Memolli y el ministro de primera Ariel Mansi, director general de Asuntos Antárticos de la Cancillería ya tienen pasaje para la 30ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico y la 10ª Reunión del Comité de Protección Ambiental. Se realizarán en la ciudad de Nueva Delhi (India) del 30 de abril al 4 de mayo.
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