Matías Morla declaró por primera vez y reveló cómo fueron los últimos días de Diego Maradona

El exabogado del Diez habló por primera vez como testigo en el debate oral. Dijo que la casa de Tigre “era un desastre”, recordó que Maradona tenía una “voz robótica” días antes de morir y reveló internas entre los profesionales que lo trataban.

Matías Morla declara en el juicio por la muerte de Maradona.

Matías Morla declara en el juicio por la muerte de Maradona.

Aunque no integra la lista de imputados por el presunto homicidio simple con dolo eventual, Morla fue citado como testigo en el debate oral que busca determinar las responsabilidades de los siete profesionales de la salud acusados por la muerte del Diez.

Morla comenzó su declaración cerca de las 16.50 y respondió preguntas del fiscal Patricio Ferrari. Al presentarse ante los jueces, afirmó que fue “el mejor amigo” de Maradona, además de su abogado y apoderado desde 2014 hasta su muerte. “Administraba sus negocios, lo representaba en todo tipo de contratos”, explicó.

Además, la audiencia sufrió una interrupción en plena declaración de Matías Morla por una falla técnica en el sistema. Ante el inconveniente, los jueces dispusieron un cuarto intermedio de 10 minutos hasta que pudiera restablecerse el funcionamiento.

Matías Morla reveló cómo fueron los últimos días de Diego Maradona

Uno de los puntos más fuertes de la declaración fue su descripción de la vivienda del country San Andrés, en Tigre, donde Maradona murió el 25 de noviembre de 2020. Morla aseguró que él no eligió ese lugar y responsabilizó a los médicos por la decisión de avanzar con una internación domiciliaria allí.

“A la casa de Tigre fui. Un desastre. No era para Maradona”, sostuvo. Según relató, Diego tenía una casa en Brandsen con mejores condiciones y comodidades, pero terminó instalado en una vivienda que, a su criterio, no estaba preparada para su estado de salud. Además, cuestionó las condiciones del cuarto donde dormía el Diez, asegurando que la habitación estaba armada de manera precaria, ubicada cerca de la cocina y sin los recursos médicos necesarios para una internación domiciliaria compleja. “No había aparatología ni ambulancia”, señaló.

El testigo remarcó que confiaban en el criterio médico y en la cobertura de salud que tenía Maradona. “Confiábamos en ellos y le pagábamos la mejor prepaga”, afirmó ante el tribunal.

Durante su declaración, Morla también recordó la última vez que vio a Maradona con vida. Según contó, fue el 16 de noviembre de 2020, nueve días antes del fallecimiento del ex capitán de la Selección argentina. El abogado relató que ese día estaban en la casa Jonathan Espósito, sobrino de Diego, Christian Pomargo, secretario del exfutbolista, y una enfermera. Morla dijo que estaba apurado porque sabía que podía cruzarse con Gianinna Maradona, y que finalmente vio a Diego durante pocos minutos.

En ese encuentro, según declaró, le llamó la atención la voz de Maradona. “Le escuché una voz robótica, aguda, retumbaba... muy extraño”, expresó. También contó que Diego lo llamó el sábado previo a su muerte para decirle que no se sentía bien. “Tenía una voz rarísima. Él me llamó para que lo vaya a ver porque hay que entender que él no podía estar solo. Maradona había pasado mucho tiempo de su vida con mucha gente. Necesitaba compañía”, sostuvo.

Morla contó cómo era la rutina de Maradona y qué situaciones lo deprimían

Durante su declaración, Matías Morla también dio detalles sobre la vida cotidiana de Diego Maradona antes de la internación domiciliaria. Ante una pregunta de la defensa, sostuvo que el Diez tenía un carácter difícil de encuadrar: “Maradona hacía lo que quería. Era Maradona”.

El abogado señaló que Diego sufría mucho la soledad y que necesitaba estar acompañado de manera constante. Según relató, era habitual que lo llamara poco después de haberlo visto para pedirle que volviera a visitarlo.

Morla también describió la rutina que mantenía Maradona antes del postoperatorio. Contó que solía despertarse cerca de las 14, miraba fútbol durante toda la tarde y recién se dormía alrededor de las 4 de la mañana. En ese sentido, remarcó que no era normal que durmiera todo el día, salvo durante el período posterior a la operación.

Además, el testigo habló sobre los momentos en los que Maradona solía deprimirse. Dijo que el exfutbolista atravesaba bajones anímicos en fechas puntuales, como su cumpleaños y el Día de la Madre, por el recuerdo de Doña Tota, y también por situaciones vinculadas a su expareja Rocío Oliva.

En ese contexto, Morla relacionó esas etapas con el consumo de alcohol. “Él caía en la bebida y salía de la bebida por Rocío Oliva”, declaró, y agregó que cuando estaba bien con ella podía pasar largos períodos sin tomar, mientras que en los momentos de conflicto volvía a beber.

Morla reveló una interna entre Luque, Cosachov y Díaz

Otro eje de la declaración fue la relación entre los profesionales que integraban el entorno médico de Maradona. Morla contó cómo conoció al neurocirujano Leopoldo Luque, a la psiquiatra Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz, todos imputados en la causa.

Según explicó, a Luque lo conoció en marzo de 2020, cuando el médico ya trataba a Diego. A Cosachov la ubicó en ese mismo año, convocada por el propio neurocirujano. En cambio, dijo que él fue quien impulsó la llegada de Díaz al equipo por su experiencia en tratamientos de adicciones.

“Díaz es psicólogo experto en adicciones”, señaló Morla, y aseguró que lo consideraba un excelente profesional. Sin embargo, afirmó que desde el inicio hubo resistencia de Luque y Cosachov para que el psicólogo interviniera en el tratamiento.

El exabogado sostuvo que se sintió “manipulado” en conversaciones con Luque, quien, según su versión, le decía que Díaz no era lo mejor para Maradona. También remarcó que al psicólogo no siempre le avisaban cuestiones vinculadas a cuándo podía ver al Diez.

En ese contexto, Morla habló de una disputa interna dentro del equipo tratante y aseguró que Luque tenía celos de Díaz. “Estaba muy celoso de él”, repitió durante su testimonio.

Qué dijo Matías Morla sobre Leopoldo Luque

Pese a las críticas a la internación domiciliaria y a las internas médicas, Morla fue cuidadoso al hablar de la relación personal entre Maradona y Luque. Según declaró, Diego tenía una enorme confianza en el neurocirujano.

“A Luque Diego lo amaba, tenía una confianza con él tremenda, estaba contento”, dijo el testigo. También recordó que el médico había intervenido en cuestiones vinculadas a operaciones previas y que Maradona reaccionaba con entusiasmo cuando lo veía.

De todos modos, Morla aclaró que no le gustaron algunos audios que se conocieron públicamente sobre Luque, aunque pidió esperar la decisión de los jueces antes de hacer una valoración definitiva. “Hasta que los jueces no digan si acá hay delito o no, él se está comiendo un escarnio público”, sostuvo.

Jonathan Espósito también declaró en la audiencia

Además de Morla, este jueves también declaró Jonathan Espósito, sobrino de Maradona e hijo de María Rosa Maradona, una de las hermanas del Diez. Espósito convivió con su tío en la etapa final y es considerado uno de los testigos de mayor cercanía.

De acuerdo con la causa, fue una de las últimas personas que vio con vida a Maradona durante la noche previa a su muerte. Su testimonio comenzó antes que el de Morla y continuó luego con preguntas de las defensas.

En la sala estuvieron presentes Dalma y Gianinna Maradona, que ya habían declarado semanas atrás, además de Verónica Ojeda, acompañada por su abogado y pareja, Mauro Baudry, en representación de los intereses de Dieguito Fernando.

Qué dijo Matías Morla durante la investigación

Durante la etapa de instrucción de la causa, Morla cuestionó con dureza la decisión de trasladar a Maradona a una internación domiciliaria tras la operación por el hematoma subdural.

Según recordó, los médicos de la Clínica Olivos consideraban que el exfutbolista debía continuar internado. "El tratamiento fue malísimo. Por eso está muerto", sostuvo el abogado en aquella declaración.

También relató que la última vez que visitó a Diego fue el 16 de noviembre de 2020, pocos días antes de su fallecimiento en el country San Andrés, en Tigre.

En esa oportunidad aseguró que lo encontró con "la voz robótica", un cambio que, según explicó, atribuyó a la importante retención de líquidos que presentaba el ex futbolista.

Las acusaciones de las hijas de Diego Maradona

Dalma y Gianinna Maradona responsabilizan públicamente a Morla por distintos aspectos vinculados a los últimos años de vida de su padre.

Las hijas del Diez sostienen que el abogado impulsó maniobras para quedarse con las marcas comerciales del ex jugador y consideran que su conducta integró un plan criminal.

Sin embargo, la Justicia nunca lo incorporó como imputado en el juicio que actualmente investiga la muerte de Maradona, donde los acusados son el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid, el coordinador Mariano Perroni y la responsable de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini.

La otra causa que también compromete a Morla

En paralelo al juicio por la muerte de Maradona, el abogado afronta otro expediente judicial vinculado con la explotación de las marcas comerciales del ídolo.

La Justicia confirmó el procesamiento y la elevación a juicio oral de la causa en la que se investiga la presunta apropiación indebida de esos derechos comerciales.

En el expediente también están imputados Christian Maximiliano Pomargo, Sergio Garmendia, la escribana Sandra Iampolsky y las hermanas de Maradona, Rita y Claudia.

Según la investigación, los acusados habrían participado en maniobras destinadas a administrar y explotar de manera irregular las marcas registradas del astro, en perjuicio de sus herederos.

El eje del expediente es la sociedad Sattvica S.A., empresa a la que presuntamente fueron transferidos distintos derechos comerciales de Maradona tanto en la Argentina como en el exterior.

De acuerdo con la acusación, tras la muerte del Diez esos activos nunca fueron restituidos a la sucesión, pese a las intimaciones judiciales, y continuaron siendo explotados comercialmente.

La Justicia sostiene que esas operaciones redujeron el patrimonio hereditario e impidieron que los herederos pudieran administrar libremente las marcas vinculadas al nombre de Diego Armando Maradona.

El embargo dispuesto en la causa asciende a $2.000 millones, equivalentes a poco más de u$s1,3 millones.

Aunque en 2025 los acusados fueron sobreseídos, la Cámara revocó esa resolución y ordenó sus procesamientos sin prisión preventiva por el presunto delito de administración fraudulenta.

Si bien la fiscalía no impulsó la acusación en esta instancia, el expediente continuó avanzando por iniciativa de las querellas que representan a los herederos de Maradona.

Te puede interesar