Teresa Ojeda es un ejemplo, una de las tantas docentes observadoras del dispositivo de evaluación "Enseñar", que este martes tuvo la responsabilidad de supervisar el proceso en un instituto ubicado en la localidad de Esquina, en la provincia de Corrientes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para llegar a la escuela, debía recorrer en auto un camino de ripio, porque la ruta principal está intransitable tras el derrumbe de un puente que cruza el río. Como vialidad estaba trabajando sobre él, decidió tomar un colectivo hasta el lugar de la caída en busca de una lancha que le permitiera llegar a la otra orilla.
Pero las cosas iban a seguir complicándose. Al llegar a la costa, Prefectura había interrumpido el paso hasta las 17.30, demasiado tarde para poder llegar a tomar las evaluaciones y para hacer más negativo el panorama se había quedado sin señal en el celular para intentar algún llamado salvador.
Unos trabajadores la ayudaron a cruzar en un pequeño bote. Atravesado el curso, tuvo que caminar tres kilómetros hasta un puesto. Allí hizo dedo. El conductor de un camión que cargaba maderas la alcanzó hasta la entrada de Esquina.
En ese lugar recuperó la señal. Pudo llamar a un conocido de su esposo, que en auto la alcanzó a tiempo hasta el lugar del examen.
De ese modo, esta profesora de Tecnología en EGB y Polimodal pudo cumplir su rol. Como tantos docentes que saben que la evaluación diagnóstica es un gran paso para diseñar políticas públicas que permitan mejorar la educación, insumo básico para el crecimiento del país. Un país siempre abierto a la esperanza mientras haya gente como Teresa.
Dejá tu comentario