Desde el celular, desde la tablet, desde la computadora de casa: los chicos tienen acceden a la Inteligencia Artificial con la misma rapidez que mandan un mensaje de texto. Las respuestas del chatbot -cualquiera sea su proveedor- se convirtieron en la fuente ineludible de información y de resolución para los estudiantes. Los materiales producidos por IA llevan entonces a los docentes a replantearse el concepto de "copiarse" o machetearse, en el más simple castellano.
La IA obliga a redefinir límites, métodos de enseñanza y hasta las formas de evaluación en la escuela
El avance de la Inteligencia Artificial replantea en las aulas desde los métodos de enseñanza hasta la forma de evaluar el conocimiento.
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Cuando la inteligencia artificial avanza, el verdadero diferencial vuelve a ser el humano
El uso de la IA replantea desde métodos de evaluación hasta de enseñanza.
El fenómeno ya es estudiado en Estados Unidos donde los docentes consideran que pedirles una tarea a sus alumnos fuera del aula es como pedirles que hagan trampa ya que los estudiantes utilizan IA para realizarlas. Y no se trata aquí de buscar información, sino de resolver todo tipo de tareas.
Esta situación genera un sinfín de posturas. Hay alumnos que usan las herramientas para ahorrar tiempo o incluso para mejorar la redacción, pero otros usan este beneficio tecnológico para evitar hacer las tareas asignadas. Entonces el dilema que se plantea directamente es cómo evaluar el aprendizaje cuando no hay una barrera específica para detectar si el trabajo es propio o no.
Todo lo que presentan los alumnos como tarea es hecho con IA
La preocupación de los docentes en Estados Unidos reside en que el avance de la tecnología es tan rápido que ya está incorporada en las aulas de manera que es prácticamente imposible poder saber con exactitud cuando los estudiantes realizan sus entregas con un trabajo de resolución propia o en donde la IA fue simplemente artífice de toda la responsabilidad.
Desde los textos, hasta las tareas de matemática o de lengua, tienen la opción de ser resueltos en cuestión de segundos por herramientas como el ChatGPT o Grammarly, lo que complica aún más la tarea docente de poder pedirle a los alumnos que tengan la responsabilidad de realizar tarea extraescolar.
Este método cada vez más frecuente en las aulas pone en tela de juicio los métodos de enseñanza y de evaluación que tradicionalmente se utilizaron e invita a repensarlos drásticamente para que se adapten a la realidad de hoy.
IA: Los alumnos no tienen claros los límites de su uso
A pesar de que puede ser beneficioso para la educación la implementación de estas herramientas, muchos estudiantes abusan de su uso y no logran distinguir los límites.
Por ejemplo, no entienden que pedirle a la IA que genere sus trabajos se puede evaluar como plagiar en términos de ética. O si le piden al chat que haga sus deberes y lo "adaptan" un poco para que no parezca hecho por inteligencia artificial, no será igual que entregar algo cuya idea central es propia. Otro ejemplo puede ser el error gramatical de las palabras, ya que no pueden distinguir cuándo usar una u otra según el estilo y el momento en el que se basa el escrito.
Dadas estas complicaciones, algunos centros educativos comenzaron a implementar políticas y reglas para que los estudiantes declaren cuando usan IA.
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