La disputa entre Estados Unidos y China por el liderazgo en inteligencia artificial sumó un nuevo capítulo luego de que una representante de un think tank chino intentara que Anthropic habilitara su acceso a Mythos, su modelo más avanzado, especializado en la detección de vulnerabilidades de software.
China intentó acceder a un avanzado modelo de inteligencia artificial de Anthropic y la empresa rechazó el pedido
Una representante de un think tank chino planteó el acceso a “Mythos”, un sistema que Estados Unidos considera estratégico por su capacidad para detectar vulnerabilidades informáticas.
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China buscó acceder a Mythos, el avanzado modelo de inteligencia artificial de Anthropic, pero la empresa estadounidense rechazó el pedido.
El planteo ocurrió durante una reunión realizada el mes pasado en Singapur, organizada por el Carnegie Endowment for International Peace, según personas al tanto de las conversaciones. La empresa estadounidense rechazó el pedido.
Aunque no se trató de una solicitud formal del Gobierno chino, el episodio generó preocupación en funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que interpretaron el movimiento como una señal de que Pekín buscará distintas vías para obtener tecnología de punta desarrollada por compañías estadounidenses.
Por qué Mythos preocupa a Estados Unidos
Anthropic presentó en abril su modelo Mythos, pero decidió no lanzarlo de manera pública. Según la compañía, el sistema tiene una capacidad elevada para identificar fallas en redes y programas informáticos, una característica que puede servir para prevenir ataques, pero también para potenciarlos si cae en manos equivocadas.
Por ese motivo, el acceso quedó limitado al Gobierno estadounidense y a más de 40 organizaciones y empresas seleccionadas, con el objetivo de reforzar tareas de defensa y prevención en materia de ciberseguridad.
La herramienta es vista por Washington como un activo estratégico, donde en un contexto de creciente rivalidad tecnológica, un modelo capaz de descubrir vulnerabilidades desconocidas podría otorgar ventajas tanto defensivas como ofensivas en el terreno digital.
La preocupación no se limita a China, ya que para países competidores como Rusia, el desarrollo de este tipo de sistemas muestra el riesgo de quedar rezagados en una carrera tecnológica que funcionarios y analistas estadounidenses ya comparan con la lógica de la competencia armamentística de la Guerra Fría.
La reacción de Washington y el trasfondo de la cumbre con China
El intento de acercamiento se produjo en la previa de una nueva cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín. Si bien no se espera que el caso Mythos sea tratado de manera directa, la agenda bilateral incluye temas sensibles como el acceso a chips avanzados, ciberseguridad y los límites para el uso de inteligencia artificial.
Un alto funcionario estadounidense afirmó el domingo, en una llamada con periodistas, que la IA y la seguridad informática ocupan un lugar relevante en las conversaciones con China, en particular por las inquietudes vinculadas a los últimos modelos desarrollados por empresas norteamericanas.
En Washington sostienen que China podría intentar acortar la brecha tecnológica mediante canales indirectos, contactos académicos, empresas asociadas o instituciones cercanas al Estado. Funcionarios estadounidenses señalaron que, aunque el pedido en Singapur fue realizado por una integrante de un think tank, consideran probable que el mensaje haya contado con aval oficial.
Durante años, funcionarios estadounidenses estimaron que los modelos de IA más avanzados de Estados Unidos mantenían una ventaja de alrededor de seis meses frente a los principales desarrollos chinos. Sin embargo, dentro del Gobierno y de la industria tecnológica de Estados Unidos consideran que los últimos lanzamientos, entre ellos Mythos de Anthropic y ChatGPT 5.5 de OpenAI, habrían ampliado esa distancia a un período de entre nueve meses y un año.
Otros especialistas son más cautos y recuerdan que China ya mostró capacidad para achicar rápidamente la diferencia. El caso más citado es DeepSeek, la empresa china que logró avances significativos en modelos de IA y que además afirmó haber adaptado su tecnología para funcionar con chips fabricados por Huawei.
Esa evolución refuerza la estrategia de Pekín para reducir su dependencia de proveedores estadounidenses, especialmente en un escenario marcado por restricciones de exportación y controles sobre semiconductores avanzados.
El rol de Anthropic y OpenAI
Tanto Anthropic como OpenAI restringieron el acceso a sus modelos más avanzados a un grupo limitado de compañías y agencias del Gobierno estadounidense. La decisión responde, en parte, a los riesgos asociados con sistemas capaces de descubrir vulnerabilidades informáticas de alto impacto.
Desde China, funcionarios y analistas cuestionan esa política. Argumentan que el país necesita acceder a modelos de última generación para proteger su propia infraestructura crítica y detectar fallas en sistemas sensibles.
Del otro lado, en Estados Unidos crece la preocupación por la posibilidad de que modelos de este nivel sean usados para ataques contra redes gubernamentales, empresas estratégicas o sistemas financieros. Expertos en seguridad advierten que liberar herramientas con esas capacidades podría facilitar operaciones de hackers y generar un daño global.
Anthropic, en particular, mantiene desde su fundación una orientación comercial cercana a clientes vinculados con la seguridad nacional estadounidense. La compañía fue una de las primeras en instalar sus modelos en redes clasificadas de Estados Unidos y desde hace tiempo procura limitar el acceso de actores chinos a su tecnología.
La competencia por la inteligencia artificial no se limita a los modelos. El acceso a chips avanzados sigue siendo uno de los puntos más sensibles de la relación entre Washington y Pekín. Funcionarios y especialistas de la industria estadounidense sostienen que las empresas chinas están especialmente preocupadas por las restricciones a semiconductores de última generación, esenciales para entrenar y ejecutar modelos cada vez más potentes.



