La solución a la crisis alimentaria pasa por los pequeños productores

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El relator de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, aseguró hoy que la solución a la crisis alimentaria pasa por aumentar los ingresos de los más necesitados y no simplemente la producción agrícola.

Schutter indicó hoy, en un comunicado de prensa posterior a su comparecencia anual ante la Asamblea General, que "la situación del hambre en el mundo es alarmante".

"El progreso hacia la consecución del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (para 2015), erradicar la extrema pobreza y el hambre, está en retroceso en todas las regiones", señaló.

Advirtió en contra de la complacencia por la reducción en los últimos meses de los precios de los alimentos en el mercado mundial desde su pico en junio.

Todavía se encuentran un 65 por ciento por encima de los niveles de 2002 y en la actualidad hay unos 75 millones de personas más que pasan hambre de las que había hace tres años.

Además, los precios en muchos de los mercados locales a los que acuden los más necesitados todavía se mantienen altos, lo que tiene una seria repercusión en la habilidad de los afectados para alimentar adecuadamente a sus familias y gastar en otras materias, como la educación, dijo.

Schutter señaló que la crisis ofrece una oportunidad, si se adopta la solución correcta y se aprende de lo ocurrido.

"Lo que esta crisis ha demostrado es que la lucha contra el hambre en el mundo no se debe confundir con el aumento de la producción o los intentos por rebajar los precios a toda costa", apuntó.

El relator abogó por concentrar los esfuerzos de la comunidad internacional en ayudar a los pequeños productores, jornaleros y pescadores para que aumenten sus ingresos.

Entre otras cosas, señaló la necesidad de asegurar que obtiene el máximo beneficio de su trabajo y se reduce la brecha entre lo que les pagan y lo que paga el consumidor en el mercado.

Destacó que las políticas públicas deben ayudar a los pequeños productores a aumentar su capacidad de producción para que salgan de la subsistencia, protegerlos de la volatilidad de los mercados y eliminar la competencia desleal que suponen los subsidios a los productores en los países ricos.

Al mismo tiempo, llamó a aumentar los programas de trabajo por alimentos en las zonas urbanas más pobres en las que carecen de oportunidades para adquirir alimentos a sus actuales precios.

Schutter advirtió que la comunidad internacional debe resistir la tentación de "volver a las prácticas anteriores" e instó a poner en marcha "un nuevo sistema".

"Debemos considerar el derecho a la alimentación como una brújula que nos ha de guiar en esa empresa", agregó.

La ONU calcula que el encarecimiento de los alimentos en 2007 y 2008 ha provocado que la cifra de personas que pasan hambre en el mundo ronde los 1.000 millones de personas.

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