10 de marzo 2009 - 10:54
La Unión Europea admitió el fracaso de las políticas contra las drogas
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Además, el dossier se refiere a las "consecuencias imprevistas", mayormente negativas, de las políticas de control de drogas.
Entre ellas, se citan desde la propagación de enfermedades como el Sida por las restricciones en el uso de jeringuillas, que obliga a los consumidores a compartirlas, a los problemas para hallar empleo que tienen quienes han sido procesados por consumir cannabis.
Pero otros efectos secundarios de las estrategias represoras son los estallidos de violencia, como los que sufren México y Colombia debido a los intentos gubernamentales de acabar con el tráfico y el cultivo de droga.
En ese sentido, el informe destaca que las drogas prohibidas generan grandes ingresos ilegales que alimentan la corrupción y la violencia.
Otro factor que el informe destaca es la desigual redistribución de los beneficios que genera el narcotráfico. Así, el coste del cultivo y proceso de la cocaína y la heroína en los países de origen representa apenas un 1 ó 2 por ciento del precio que la droga alcanza en los mercados de consumo.
Los U$s 650 que cuesta un kilo de hoja de coca en Colombia se multiplican hasta los u$s 120.000 cuando llega a las calles de Chicago (EEUU).
Por eso, el informe insiste en que la abrumadora mayoría de quienes están involucrados en el negocio de la droga obtienen muy modestas frente a unos pocos grandes traficantes que amasan grandes fortunas.
Sin embargo, pequeños traficantes y consumidores suponen la mayoría de los encarcelados por delitos relacionados con las drogas.
Además, la CE cuestiona la eficacia del sistema de Naciones Unidas y sus organismos competentes en cuestión de drogas.
La falta de recursos, medios y competencias para aplicar sanciones a los países que no cumplen los mandatos de la ONU son las principales causas de esa ineficacia, según el informe.
Aunque la CE no niega que estos organismos ejerzan cierta influencia, sí destaca su marginalidad ante las políticas nacionales.
Unas estrategias en las que las tácticas de "reducción de daños", cuestionadas por la Comisión de Estupefacientes de la ONU, se abren paso, según el informe.
Incluso en Estados que tradicionalmente han aplicado políticas de mano dura, como China e Irán, las terapias con metadona para heroinómanos forman parte del tratamiento de las adicciones.
En Europa, un país como Suecia, presentado como modelo de éxito de la estrategia represora, ha adoptado programas de reducción del daños, orientadas más al tratamiento y la reinserción que a la persecución del drogadicto.
En esa línea, la CE critica la falta de inversión en campañas de prevención. Países como Holanda o Suecia destinan a estos programas sólo un 2 y un 1 por ciento, respectivamente, de los gastos de lucha contra la droga.




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