Las nuevas ideas que pueden mejorar (y salvar) nuestras vidas

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"Una vez, un amigo me pidió que donara sangre, pero no lo hice. Después me enteré que la persona que la necesitaba murió". "Debemos cuidar nuestro planeta, porque no tiene repuesto". "Me di cuenta que si nos unimos, somos más fuertes que un mosquito".

Una experiencia reveladora, la pasión por inventar o mejorar lo que está hecho, son algunas de las razones. También pudo ser una noticia leída en un diario o la ambición de ver un proyecto realizado. Es lo de menos.

Lo que movió a cientos de jóvenes creativos de la región a participar en la jornada que organiza anualmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es tan simple como reza su slogan: "Idear soluciones para mejorar vidas".

Por primera en Buenos Aires, en la Usina de las Artes hubo tiempo para conocer a las compañías emergentes que, de manera silenciosa, cambiarán nuestras vidas, e incluso podrían llegar a salvarlas. El certamen colocó en la etapa final a 14 participantes que llegaron desde un puñado de países vecinos para hacer su presentación final ante un panel de jueces e inversionistas. Pero eso también fue lo de menos.

La recompensa final, como se percibió en el caluroso festejo final que envolvió a los participantes, era demostrar y demostrarse cómo una idea potente germinada a fuerza de empuje y determinación puede hacerse realidad.

Esa convicción llevó a la costarricense Alicia Chong a idear Bloomer Tech, ropa femenina de uso diario que monitorea los parámetros de salud, enfocados en la prevención de enfermedades cardíacas.

El mexicano César Esquivel desarrolló la app Blooders, que agiliza el proceso de donación de sangre a la vez que un compatriota suyo, José Luis Robles, concretó un proyecto sencillo y económico, bautizado C-Plantae, para reducir la contaminación del agua.

El colombiano Camilo Tobón inventó el juego electrónico El pirata vigilante para ayuda a detectar enfermedades oculares infantiles, mientras que el brasileño Eraldo Guerra presentó Cangame, un conjunto de herramientas de apoyo para padres, médicos y educadores de personas con autismo.
Por su parte, el uruguayo Daniel Perciante ideó Smart Wells, una plataforma de monitoreo remoto que descubre fallas en las instalaciones de extracción de agua subterránea. Otro brasileño, Gustavo Maia, gestó la aplicación Sem Dengue Sin Zika que, con la ayuda ciudadana, reporta potenciales áreas de reproducción de mosquitos para prevenir estas enfermedades.

Kheston Walkins, de Trinidad y Tobago, diseñó Communicare, una herramienta de comunicación para pacientes que sufrieron derrames o traumas cerebrales. Y la colombiana Lina Aramburo hizo realidad Ecobot, una máquina compactadora similar a un cajero automático que entrega un ticket con descuentos para comprar distintos productos, a cambio de echar en ella una botella de plástico.

El venezolano Mauro Torres presentó Redir, una multiplataforma que ofrece préstamos y servicios de gestión de residuos reciclables a las ciudades. A su turno, el colombiano Abel Quiroz hizo lo propio con Water Pacific, un dispositivo con tecnología eco-eficiente que capta agua a partir del aire.

Entre los representantes locales, Santiago Fux compitió con Biobot, un controlador de riego eficiente conectado a Internet y Guillermo Pepe con Mamotest, un innovador sistema para ofrecer a las mujeres que habitan en zonas remotas un test precoz de detección de cáncer de mama a través de la Web.

En una competencia de gran nivel y cerrada disputa por los votos, fueron varias las propuestas que se repartieron las preferencias del grupo de jurados, pero la que sobresalió fue la cordobesa Catalina N'haux con la startup Healek, merecedora de distinciones en tres categorías. Con 24 años (aunque desde los 12 vive en México, país al que representó en la competencia) presentó un sistema que reporta a distancia y en tiempo real el funcionamiento de los equipos médicos de soporte de vida, como incubadoras para recién nacidos, máquinas de anestesia y respiradores.

Predecir errores significa salvar vidas y ahorrar dinero para los hospitales. El pequeño hardware se conecta a los equipos y transmite por Internet la información a una base de datos en donde se analizan. El cliente, en su mayoría centros médicos públicos y privados, recibe en el otro extremo alertas y reportes continuos. La idea comenzó a crecer hace un año y medio, con una inversión cercana a los u$s 1.300.

El impulso vital para el nacimiento de la firma partió, paradojalmente, de un hecho lamentable: la muerte de un bebé a causa de una falla en la incubadora que, se suponía, debía protegerlo. Entonces N'haux se reunió con sus potenciales socios para diseñar lo que define como "un sistema de mantenimiento preventivo 24/7, las 24 horas los 7 días de la semana, para mostrar en tiempo real lo que está pasando con el equipamiento médico".

Pero, además, descubrió con rapidez que los problemas se suscitaban en los distintos aspectos de la gestión hospitalaria. "Trabajé tres años en una empresa que da mantenimiento preventivo y correctivo a hospitales. Todo era un lío. Había problemas con los inventarios, con las tareas de mantenimiento y se malgastaba la plata", recuerda en diálogo con ámbito.com.

Las herramientas de la startup permiten, entre otras cosas, planear la duración de insumos para saber cuándo se acabarán y anticipar las fallas de los dispositivos, y así prever y hacer más eficiente su reparación. "En algunos hospitales hasta tienen equipos que ni saben que están en los inventarios. O gastan millones por la gran cantidad de equipos que se roban. Nuestro sistema, permite detectar cuando alguno de ellos sale de los perímetros establecidos".

"Queremos llegar a predecir todos los errores. Poder decirle al cliente: 'Tenés que comprar algo porque se va a romper en tantos días'. Un calendario preventivo te da la posibilidad de anticiparte", explica.

Los planes a futuro contemplan la "internacionalización" de la firma, lo que coloca en sus planes, entre otros países de la región, a la Argentina. Pero antes, Catalina y sus tres socios (Rogelio Rivas, Alejandro Gutiérrez y Héctor Burgos) quieren disfrutar de los reconocimientos alcanzados en su excursión porteña.

"El solo hecho de estar acá ya nos había dado mucho. Es increíble la experiencia que nos llevamos y lo que aprendimos, el nivel de todos era muy alto. Aunque recibir premios siempre es un honor, definitivamente no esperábamos tanto reconocimiento", concluye.

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