4 de abril 2007 - 00:00

Los asaltos sugestivos

En la Argentina de la cooptación hasta los delincuentes parecen oficialistas. En la última semana, tres periodistas que miran críticamente al gobierno en materia de seguridad y transparencia, sufrieron asaltos con la misma modalidad: intrusión de noche en el domicilio, intimidación con armas de guerra y saqueo total sin prisa, como gozando de salvoconductos (para no hablar de zona liberada). A los tres periodistas no los une ninguna ideología, pero se caracterizan por el tono cuestionador de sus comentarios hacia las autoridades en el manejo de la seguridad y otros temas.

Ayer le tocó a Elisabeth de Luca, quien conduce el programa «Dame el poder» en dos versiones, radial todas las mañanas y los lunes por la noche en un canal de cable. Su ciclo actual por la cadena Metro lo inauguró hace pocos días con una entrevista a Juan Carlos Blumberg.

  • Ocupación

  • Ayer, cuatro ladrones rompieron una ventana de su chalet en Vicente López y ocuparon la residencia entre las 5 y las 7.15 de la mañana. Golpearon a un hijo con la culata de una pistola, intimidaron a su otra hija, a quien sorprendieron en el dormitorio junto al marido cuando dormía. Le llevaron televisores, computadoras, joyas y dinero que estaba en una caja de seguridad para el pago de salarios de una empresa familiar.

    No se quedaron en eso; amenazaron con secuestrar a una hija de De Luca mientras se servían bebidas alcohólicas. «No nos miren a la cara que los matamos», amenazaban. También se les escuchó: «No se preocupen, no somos ' violetas' (violadores) ni homicidas».

  • Atado y amordazado

    La misma escena de horror se vivió el martes pasado en el barrio Los Tacos, en la zona norte de Buenos Aires, con Antonio Laje. Le ocuparon la casa de madrugada, le robaron, amenazaron y amordazaron junto a su familia para robarle todo. No fue el único.

    Esa misma noche, mientras dormía, fue asaltado el periodista de la revista dominical «Perfil» Carlos Russo, responsable entre otras coberturas del affaire Skanska, en el que investiga el presunto pago de coimas en obras públicas. «Estás entregado», le gritaron para despertarlo encañonado con un revolver calibre 38. Tres delincuentes se apoderaron de su casa, le robaron todo y se fugaron en auto del propio periodista.

    Alguien -no el gobierno, que nunca esclarece ningún caso- deberá explicar porqué esta serie de asaltos a periodistas críticos al gobierno ubica de nuevo a la Argentina entre los países en los cuales hacer periodismo crítico pone en riesgo la vida.
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