Como en aquellos casos en los que se impuso la modalidad de robos a ancianos o de secuestros express; otras veces sorprendiendo a incautos que les abrían el paso a personas que se hacían pasar por servidores públicos, ahora da la sensación de que los delincuentes (proclives a cambiar cada tanto su manera de cometer los ilícitos) parecen querer imponer una nueva forma de delinquir: los secuestros virtuales (o falsos).
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Se sabe que la gente comienza a tomar recaudos para contrarrestar algunos hechos de estas características una vez que aparecen en forma reiterada en los medios de prensa. Por tanto, habrá que tener en cuenta y prepararse para no ser sorprendido por esta floreciente modalidad. Por un lado, haciendo en forma rápida la correspondiente denuncia; y tratando de conectarse con el supuesto secuestrado.
Ayer, una mujer pagó 10.000 pesos para liberar a su hijo que supuestamente había sido secuestrado en Ituzaingó, aunque luego se descubrió que se trataba de una falsa extorsión, ya que el joven nunca estuvo cautivo. En el mismo barrio y casi simultáneamente, otra mujer fue víctima del mismo ardid, aunque en ese caso no se pagó rescate porque la supuesta víctima apareció de pronto sana y salva en su casa y se descubrió que nunca había sido capturada.
En el primero de los casos, los informantes señalaron que el supuesto secuestrador le exigió que juntara todo el dinero que tuviera disponible, que lo colocara en una bolsa en la vereda de su casa y que lo iban a pasar a buscar. «La mujer colocó 10 mil pesos en la bolsa tal como le habían indicado y minutos después los delincuentes pasaron por el frente de la vivienda y se llevaron el dinero».
Poco después de efectuado el pago, la mujer se contactó con sus familiares y con la Policía para avisar lo que había ocurrido. Escaso tiempo después, el hijo de la mujer, quien había ido a un club de la zona, regresó a su casa y se determinó que nunca había estado secuestrado, indicaron las fuentes.
Casi a la misma hora, una anciana de 84 años se encontraba en una vivienda del mismo barrio cuando recibió un llamado telefónico similar en el que también le dijeron que tenían a su hijo secuestrado. «Unos 40 minutos más tarde, el hijo de la señora, un jubilado de 64 años, apareció en su casa de Haedo y manifestó que nunca estuvo secuestrado y que había ido a andar en bicicleta, razón por la cual su familia no lo ubicó en su casa ni en su teléfono celular», añadió un pesquisa, quien precisó que en este caso no se pagó dinero como rescate.