Caso Lucas González: los policías negaron haber plantado un arma de fuego y aplicarles tormentos a los compañeros del joven

Todos fueron indagados por el juez de instrucción Martín del Viso y el fiscal Leonel Gómez Barbella. Se realizó a horas de que se definan situaciones procesales.

Lucas González

Lucas González

Los seis policías detenidos por encubrir el crimen del joven futbolista Lucas González negaron ante la Justicia haber sido parte de una trama para encubrir el asesinato cometido por otros tres uniformados de la Policía de la Ciudad.

Fabián Du Santos dijo que "nunca" tuvo contacto con los tres amigos de Lucas ni con éste en particular, que sólo se acercó a aquellos para preguntarles si necesitaban algo e interrogarlos sobre si habían sido golpeados por personal policial.

Según declaró, tuvo a cargo el armado del perímetro sobre el lugar donde ocurrió el crimen del futbolista de 16 años, y hasta le permitió el acceso a Ricardo, el papá de uno de los chicos y lo acompañó para que pueda estar junto a su hijo y abrazarlo.

Por otro lado, Juan Romero aseguró que al momento en que mataron a Lucas en Barracas, él estaba en la localidad de Padua, a unos 40 kilómetros de distancia.

"Cómo puedo causar tormentos físicos y psicológicos", ironizó ante el juez y el fiscal. Además, aclaró que no hubo demora en dar aviso a la Justicia: sino que primero llamó a las 11 al Juzgado de Menores y como éste no aceptó inicialmente la competencia, llamó a Instrucción y luego al Fuero Contravencional.

Romero aseguró que del Juzgado de Menores llegaron al lugar a las 12.20 y que por ello no hubo demora alguna más allá de la de la propia Justicia en aceptar qué fuero debía intervenir en función de la competencia.

En esa línea declaró Roberto Inca, otro de los policías detenidos, quien dijo que 11.30, o sea más de una hora después del crimen, llamó al Juzgado y también detalló que tuvo que llamar a varias dependencias hasta que aceptaran el caso.

"Las consultas las hice todas seguidas", aseguró en referencia a los llamados para dar aviso a la Justicia.

Por su parte, el policía Héctor Cuevas dijo que llegó al lugar creyendo que había un enfrentamiento armado: "Creía en mis compañeros", afirmó.

"Los tratos que recibieron los chicos (los amigos de Lucas, ndr), no fueron de mi parte, en ningún momento dialogué con ellos", aseguró para negar cualquier tipo de tormentos o amenazas hacia ellos, mientras que también señaló que él llamó al SAME porque "la prioridad era la integridad física de los chicos".

Las policías Micaela Fariña y Lorena Miño dijeron que a ambas les ordenaron cortar el acceso vehicular a 100 metros del lugar donde mataron a Lucas.

Antes de ello, estuvieron a varios metros de donde estaban detenidos los tres amigos de aquel y que sólo los tranquilizaron asegurándoles que habían llamado ya a la ambulancia para asistirlos.

Ahora, el juez Del Viso debe resolver la situación procesal de todos ellos y mientras tanto hay un pedido fiscal para detener a otros ocho policías acusados de formar parte de la trama de encubrimiento, no sólo porque inicialmente se quiso plantar que Lucas murió producto de un enfrentamiento armado que no existió, sino porque dentro del vehículo en el que se trasladaba se descubrió que se colocó un arma para vincularla a la víctima.

Además, se investigan amenazas y privación ilegítima de la libertad de los tres amigos que iban con él, quienes estuvieron detenidos varias horas.

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