En la Argentina fueron robados más de 2.500 kilómetros de cables de cobre en los primeros siete meses del año, lo que ha perjudicado a unos tres millones de usuarios de electricidad y telefonía, según un informe divulgado ayer.
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De acuerdo con el estudio efectuado por la Defensoría del Pueblo, los robos de cables telefónicos registraron un aumento interanual de 32% y los de tendidos eléctricos subieron 28%. En el informe no fueron incluidos los robos de cables de televisión, pero el organismo señaló que este sector también se vio seriamente afectado por este tipo de delito, que se multiplicó a partir de la grave crisis económica y social de finales de 2001.
El defensor del pueblo, Eduardo Mondino, advirtió que reponer los materiales robados cuesta unos 15 millones de dólares, una cifra que en definitiva terminan pagando los usuarios de los servicios públicos.
Mercado interno
Según el informe, Buenos Aires y su populoso cinturón urbano fueron las áreas más afectadas por los robos de cables con un total de 1.140 kilómetrosentre enero y julio, 44,3 por ciento del total del país.
Mondino remarcó que si bien el gobierno suspendió las exportaciones de desechos de cobre y aluminio para combatir estos delitos, los robos no han dejado de incrementarse, por lo que reclamó que se tomen medidas para controlar el mercado interno.
A mediados de 2002, el gobierno inició una investigación para detectar bandas especializadas en este tipo de delitos y duplicó el impuesto a la exportación de cobre, que se había quintuplicado a pesar de que el país suele importar ese metal.
El estudio de la Defensoría del Pueblo fue divulgado el mismo día en que la prensa local informó sobre el robo de una estatua de bronce de cuatro toneladas de peso y 4,5 metros de altura que donó Chile en 1930 y estaba instalada en un desértico paraje de la vecina provincia argentina de Mendoza.
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