22 de marzo 2006 - 00:00

Madre de Axel Blumberg, en primer reportaje

Un hallazgo periodístico el reportaje que logró Alejandro Sanjenis -que publicó la revista «Gente» en el número que salió anoche- a la madre de Axel Blumberg, joven secuestrado en el año 2004, cuyo asesinato ominoso convirtió a su padre, Juan Carlos Blumberg, en un símbolo no sólo del dolor de un hombre sino de la protesta de la sociedad por los altos índices de delincuencia. Reproducimos los principales párrafos del reportaje a la contadora María Elena de Blumberg que contienen un doloroso testimonio.

María Elena Usonis de Blumberg, madre deljoven Axel Blumberg, asesinado en 2004 enuno de los casos más resonantes por lacrueldad pero también por la repercusiónsocial y hasta política del hecho,dio un testimonioa la prensa de su dolor.
María Elena Usonis de Blumberg, madre del joven Axel Blumberg, asesinado en 2004 en uno de los casos más resonantes por la crueldad pero también por la repercusión social y hasta política del hecho,dio un testimonio a la prensa de su dolor.
PERIODISTA: ¿La Justicia avanzó después del crimen de su hijo?

María Elena de Blumberg: Rotundamente, no. La Justicia en general está en manos de personas que parecen no vivir en el mismo mundo que ciudadanos comunes. Desde la teoría es fácil reeducar a los delincuentes, pero desde mi punto de vista, el que no valora la vida del otro a los 20 años tampoco lo va a hacer a los 30, por más reeducación que se le quiera dar. El que es violador, en cuanto salga de la cárcel y tenga la oportunidad, va a volver a violar.


P.:
¿A quién culpa por esto?

M.E.B.: En cuanto al panorama general, creo que todos somos responsables del país que tenemos. No culpo a los políticos, que aumentan a piacere sus sueldos de acuerdo a sus necesidades, y les importan poco o nada las vergonzosas jubilaciones que perciben aquellos que han trabajado durante 30 o más años; o se venden para sancionar o aprobar una determinada ley, de acuerdo a los pactos que hacen entre los distintos partidos sin tener en cuenta para nada las necesidades del resto de los ciudadanos. En lo personal, creo que somos una sociedad bastante hipócrita, que no vacila en coimear para conseguir una mejor ubicación en el teatro o una habilitación.


P.:
¿Qué sentimiento prevalece en usted cuando se cumple el segundo aniversario del asesinato de su hijo? ¿Odio, bronca...?

M.E.B.: Aparte de un dolor infinito, creo que la bronca. Por supuesto que a quienes acuso en primer lugar es al asesino de Axel, a sus cómplices, a la Policía que no atendió los llamados de los que avisaban que alguien necesitaba ayuda, a los que por miedo a las represalias de los asesinos no le brindaron ayuda (algo muy típico de los argentinos hoy en día), al fiscal
(Jorge) Sica, quien cuando se le ofrecieron todos los medios para tratar de localizar a Axel, manifestó tener todo bajo control. Y resulta que cuando Juan Carlos (papá de Axel) iba a pagar el rescate, ni siquiera había avisado que no debía haber policías en la zona convenida para hacerlo. También al responsable de dejar libre al asesino de Axel, quien ya había estado preso por haber secuestrado a otra persona.

P.:
¿Alguna vez pensó en hablar con los secuestradores? ¿Querría preguntarles algo?

M.E.B.: Esos «¿seres humanos?» no se merecen que la madre de Axel les dedique ni una palabra.


P.:
¿Usted se recrimina algo?

M.E.B.: No haberme ido del país cuando Axel vivía. No lo hice ni lo hago ahora porque acá tenía y tengo a casi todos mis afectos.


P.:
¿La conmovieron las marchas multitudinarias encabezadas por su marido? ¿Sintió el apoyo de la gente?

M.E.B.: Pasado el tiempo, pude ver que mucha gente se solidarizó con el dolor de los que nos quedamos sin Axel, y quiero aprovechar esta ocasión para agradecerlo.


P.:
Aun en silencio, ¿acompaña la acción de Juan Carlos?

M.E.B.: En el momento de las dos marchas a las que concurrí, sólo pude sentir el dolor por la ausencia de Axel para siempre, y mucha rabia por la injusticia de que alguien tan despreciable como su asesino estuviera con vida, y que Axel, que siempre veía la parte positiva de todos, y trataba de justificar a todos, y ayudar a todos, no pudiera disfrutar de todo lo que se merecía en la vida y por lo que mucho se había esforzado. No puedo acompañar la acción de Juan Carlos porque no creo que le permitan hacer mucho. Hay muchos intereses creados para que todo siga igual.


P.:
¿Cómo se ve a sí misma y cómo ve a Juan Carlos?

M.E.B.: Yo soy una muerta en vida, soy algo así como una zombi. Y mi marido es alguien que trata de sobrevivir como puede a una pérdida que no se puede dimensionar hasta que no se la sufre en carne propia.


P.:
¿La pérdida provocó diferencias o acercamiento entre usted y Juan Carlos?

M.E.B.: La pérdida de mi hijo provocó muchos cambios en mí. Ya no soy la misma que antes, me siento más lejos de la religión, no tengo fe, esperanza, y nada me interesa. Hasta disminuyó mi capacidad de amar.


P.:
El psicólogo norteamericano George Kohlreiser -quien también perdió un hijo- le aseguró que se tardaba unos dieciocho meses en hacer el duelo. ¿Pudo hacer su duelo, María Elena?

M.E.B.: La verdad es que no.

P.: ¿Y aprendió a convivir con el dolor, recuperó la ilusión?

M.E.B.: No, hoy sólo respiro, como y trabajo.

P.: ¿La ayudó haber vuelto a ejercer su profesión?

M.E.B.: Sí, antes mi trabajo era la herramienta para ganarme la subsistencia y darle los gustos a Axel. Ahora mi trabajo me es de mucha utilidad en la espera del momento de irme de esta vida.


P.:
Algunas madres pudieron canalizar en parte su dolor a través de acciones o actividades para reclamar justicia. ¿Por qué usted no considera esa posibilidad?

M.E.B.: Yo ya perdí todo lo que tenía... Los que deben luchar para dejar un mundo mejor son aquellos que tienen hijos con vida. Y veo mucha gente que trata de hacerlo desde la fundación que lleva el nombre de mi hijo. Nunca voy a poder superar esta atrocidad. Pero debo reconocer la paciencia y el afecto que me brindan Steffie
(la novia de Axel) y los amigos de Axel, que estudian, trabajan y se hacen tiempo para acompañarme. Y tengo amigas que son increíbles, puro corazón.

P.:
¿Y qué consejo le daría a una madre que puede estar sufriendo algo parecido a lo suyo, María Elena?

M.E.B.: Lamentablemente no soy quién para dar consejos a nadie, yo no pude proteger a mi hijo.

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