7 de marzo 2008 - 00:00
Menos joyas. El poder ya lo tiene
-
La abogada Agostina Páez dio su versión de los hechos ocurridos en Brasil: qué dijo
-
Alerta en el interior: el mapa de las provincias más golpeadas por el temporal
Cristina de Kirchner camina junto a Hugo Chávez, con un look
en el que predomina el rosado, color que connota paz, pero
también romanticismo y dulzura.
Dice Adot: «El blanco le da luz, pero yo le aconsejaría que vaya más hacia el tono manteca y los pasteles, le quedan mejor». Para esa ocasión clave eligió también el color de la pureza para un tapadito de mangas largas, entallado en la cintura, con cuello de solapas amplias, con dos grandes botones de perlas grises en la delantera, el que se combinó con una falda recta a la rodilla, y una blusa de gasa mangas tres cuartos, casi transparente, con escote en pico y ribetes de seda, con un solo botón en la cintura y una musculosa ajustada al tono. «La combinación de texturas le sienta, por eso es una fórmula que repite», asegura Adot. Completó el look casi angelical con su infaltable reloj Rolex y anillos de oro amarillo.
El lunes -en cambio- reapareció en escena con un traje color lavanda bordado con lunares rosados. El saco mangas tres cuartos de cuello amplio con solapa redonda y botones rectangulares engamados, demasiado ajustado, revelación obvia ya que al sentarse le marcaba arrugas en los hombros. «Es un defecto, pero no tan importante. El largo que eligió para las mangas es ideal, ya que afina los brazos y también fue acertada la elección de la falda lápiz, que es un corte que estiliza», la disculpó el experto. Los zapatos -probablemente de Claud Bernad o Ricky Sarkani, sus preferidos- también al tono del traje, cerrados y como siempre estiletos. «No se juega por cosas estridentes. Por eso, el calzado es del mismo color que sus atuendos. En este plano opta siempre por lo seguro», completa Adot. Esta vez reapareció su ya conocida gargantillade oro blanco y amarillo, que simula ser una soga con un nudo conocido usualmente como «de horca». El maquillaje, extremadamente oscuro, completó el sobrio aspecto. «Este es el look que más me gusta para ella. Cristina apuesta a la fórmula típica del tailleur, tapado, falda recta y vestido a la rodilla. Son modelos que la favorecen», entiende el especialista.
El martes optó por el contraste de colores: eligió un vestido blanco con escote semirrecto, sin mangas, de corte evasé a la rodilla, y una chaqueta entallada, azul Francia -uno de los más usados en la última temporada- con estampado floreado en marfil, de escote in cuore y ribeteada en el cuello, las mangas y la delantera en raso del mismo tono. El detalle de las presillas en vez de botones, le otorgaban un aire moderno a un modelo de saco clásico. «No soy partidario de los estampados. Debería usar más las mezclas monocromáticas, entre las paletas de los azules y grises con colores claros», opinó Adot. ¿Lo tendría en cuenta?
Un detalle final: optó por un collar de dos vueltas con perlas y piedras azules y unos pendientes de oro con brillantes, con influencias art nouveau, que hubieran lucido mejor con el rostro despejado, sin tanto maquillaje y con el pelo recogido. «Sería mejor que no luciera joyas tan cargadas, sobre todo de día. El poder ya lo tiene, no lo debe demostrar con estos detalles», arriesga el consejero estético.




Dejá tu comentario