1 de diciembre 2017 - 12:18
NASA envía sonda para responder un interrogante: ¿Amenaza el sol el futuro de la Tierra?
-
Desalojan el histórico boliche Pinar de Rocha en un operativo sorpresa
-
Por qué es importante tramitar el nuevo DNI y quiénes deben hacerlo con urgencia

El TSIS tiene notables avances en comparación con sensores solares que lo precedieron.

Aportará valiosos datos sobre la creación y destrucción de la capa de ozono.
¿Ayudará a predecir las tormentas solares? Quien responde a este medio es Doug Rabin, experto en física solar quien también participa en el proyecto. "Analizará una pequeña pieza del rompecabezas de las tormentas solares. Uno de sus instrumentos cubre el espectro solar en longitudes de onda entre 200 nanómetros y 2.400 nanómetros", detalla. Como referencia, hay que tener en cuenta que un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro y que la parte visible del espectro para los seres humanos se ubica aproximadamente entre los 390 nm del color azul y los 700 nm del rojo.
"Las longitudes de onda más cortas (debajo de 300 nm) están asociadas con las condiciones de las tormentas. Sin embargo, las eyecciones de masa coronal solar, la principal causa de las tormentas solares, son impulsadas por campos magnéticos inquietos. Ellos son la pieza más grande del rompecabezas", describe.
También analizará las longitudes de onda corta que inciden en las tormentas solares.
•Momento ideal
La expectativa para ver partir al TSIS es grande. Como explica Dong Wu, es un momento ideal para enviar esta sonda, que tendrá 5 años de misión activa y un costo de u$s 150 millones: "Se sabe que el sol tiene un ciclo de 11 años en sus variaciones de intensidad energética. La última fase de intensidad máxima, entre 2011 y 2014, fue la más débil en 100 años. Y la última fase mínima en 2008-2009, que fue la más silenciosa observada desde 1978". Se espera que el astro ingrese a un nuevo período mínimo dentro de los próximos tres años. "El TSIS preparará sus sensores para medir esta fase de tranquilidad del sol con una precisión sin precedentes", concluye.
El monitoreo constante, una suerte de sofisticada terapia intensiva destinada al sol, es vital para el futuro cercano de nuestro planeta. No se trata de que los modelos científicos hayan vaticinado que el gigantesco disco anaranjado se quedará sin combustible hasta enfriarse y acabar con la galaxia. Para entonces falta muchísimo tiempo. El cambio climático, la degradación de la capa de ozono o el riesgo latente de las tormentas solares encienden las alarmas aquí y ahora.




Dejá tu comentario