2 de mayo 2006 - 00:00
Nueva York: piden que se anule ley que criminaliza los graffitis y prohíbe que menores posean aerosoles
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La denuncia inspirada por Ecko ha provocado que un juez federal dejará sin efecto parte de la ley, la que impide comprar botes de pintura a los menores de 21 años.
Vallone cree que detrás del pleito, en el que también aparece el nombre del alcalde, Michael Bloomberg, se esconde la poderosa figura del dólar, y acusó a Ecko de demandarles con el único propósito de "promocionar su videojuego", basado en el "graffiti".
Según aseguró en un comunicado, "no se trata del proyecto de estudiantes de arte, sino de beneficios empresariales.
Además, enseña a los niños cómo cometer un crimen, mostrando las mejores formas de pintar y evitar a la policía".
Por su parte, Ecko sostiene que ningún funcionario público debería determinar "qué es arte y qué basura", y que el caso de Nueva York no es único ya que, "por todo el país los políticos aprueban leyes contra una de las formas de arte más reconocidas".
Parece que el Museo de Arte de Brooklyn le ha dado la razón y entre el 30 de junio y el 3 de septiembre albergará en sus salas una exposición sobre el "graffiti", al que la institución define como "una forma legítima y subversiva de comunicación pública".
Sin embargo, el departamento de transportes de Nueva York parece que no piensa igual y apunta un renacimiento de las "pintadas" en las ventanillas de los vagones de metro.
Según la agencia municipal, el material más usado para realizar los "graffitis" es un ácido que sirve para grabar sobre el cristal y se puede encontrar en cualquier tienda de suministros artísticos, mezclado con pintura o cera para zapatos.
Solo las ventanillas de los vagones adquiridos a partir de 2000 están protegidos contra esta amenaza y, en la mayoría de los casos, la única solución es cambiar los cristales dañados, con un coste de 130 dólares cada uno.
Pese a todo, Ecko mantiene abierto su frente "antisistema" y hace unos días, apareció en Internet un vídeo en el que el empresario realizaba supuestamente una "pintada" en el "Air Force One", el avión en el que el presidente de los Estados Unidos realiza sus desplazamientos.
"El presidente es el máximo representante del país y es su responsabilidad proteger nuestras libertades, sobre todo, la libertad de expresión. No puede ir por el mundo diciendo que América es el país con más libertades e ignorar lo que la hizo libre", dijo.
Finalmente, todo resultó ser una broma del diseñador y su grupo de "camaradas", que alquilaron un Boing 747 y lo pintaron para que simulara ser el avión presidencial, por lo que se plantea una duda razonable: ¿Lucha por la libertad de expresión o simple publicidad?.



