San Pablo (ANSA) - El padre de un niño de 4 años, víctima de una enfermedad degenerativa que paraliza de a poco sus movimientos, pedirá a la Justicia brasileña aplicarle la eutanasia.
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«No puedo soportar ver a mi hijo sufriendo. El no se lo merece. Es lindo, muy amado, pero no puede jugar y nunca sabrá qué es jugar al fútbol o en la calle con los chicos de la escuela. ¿Para qué vivir así?», explicó Jeson de Oliveira, de 35 años.
El niño, Joao, quien el 21 de setiembre cumplirá 5 años, está desde hace cuatro meses en terapia intensiva del hospital Unimed, en el municipio paulista de Franca. Joao es alimentado a través de una sonda ligada directamente a su estómago y respira con ayuda mecánica.
El niño aún registra actividades cerebrales, pero ya no se mueve ni habla, y según una junta médica, la enfermedad -cuyo nombre no fue precisado- «no tiene cura» y su «progresión natural es la muerte». Frente a este diagnóstico, el padre de Joao, un recepcionista de una fábrica de calzados, anunció que pedirá la eutanasia (autorización para desconectar los aparatos) ante la Justicia.
En tanto, la madre del niño rechazó cualquier posibilidad de eutanasia. «Ese nene es mi vida. No puedo admitir que alguien quiera quitarle la vida, aunque sea tenue», afirmó la mujer, identificada por la agencia «Estado» sólo como Silvia.
El Poder Judicial también está en contra, en principio, del pedido de eutanasia, basado en la Constitución federal que defiende el derecho a la vida en cualquier circunstancia.
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