Cecilia Pando alimentó ayer su leyenda al enfrentar en un juzgado de Corrientes a jueces, legisladores y funcionarios del gobierno, a quienes acusó de perseguir a los militares. La esposa del militar Pedro Mercado, separado del Ejército porque esta dama indómita publicó una carta con críticas al jefe Roberto Bendini, reaccionó con gritos y amenazas cuando se leyó la condena (y una absolución) a cinco ex militares acusados de participar de la represión ilegal de las guerrillas (ver vinculada).
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No se sintió intimidada Pando por las cámaras de TV que registraron sus gritos y gestos airados contra el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, a quien amenazó en estos términos: «A vos Duhalde te voy a matar con mis propias manos». Ilustró esa intención con el gesto de degüello que reflotó Guillermo Moreno frente a Martín Lousteau.
Pando ha sido señalada por el gobierno por participar, en palabras de los escribas de Néstor Kirchner, de movimientos destituyentes. El ex presidente y la propia Cristina imaginaron que la esposa del ex oficial Mercado estuvo detrás del primer cacerolazo del campo y que instigó a los ruralistas -que nunca se enteraron de esa presencia- desde un bar de la Plaza de Mayo usualmente poblado de funcionarios kirchneristas y otros géneros del espionaje criollo.
Furiosa
Pando trató a los jueces de cobardes, e insultó a la diputada kirchnerista Victoria Donda (hija de desaparecidos), quien también se encontraba en el recinto. Se la vio furiosa y hasta retó a uno de sus acompañantes que intentaba calmarla. La TV convirtió el video de esos gestos de Pando en el espectáculo más repetido y más visto anoche, justo cuando no se emitía la rutina danzante de Tinelli.
La violencia de sus dichos seguramente no debe ayudar a la causa que dice defender; más bien, alienta a sus enemigos, a los que acusó ayer de «venir a cagar a los militares». Pero lo que sí logra Pando es amedrentaral gobierno, que ha erigido a esta señora solitaria y de su casa en un demonio para temer (hasta por el marido, según lo que se vio). Interrumpió hace dos años un acto en la Casa de Gobierno en el cual participaba la entonces senadora Cristina de Kirchner. Apareció en un acto de Néstor Kirchner en Campo de Mayo y desde entonces se han reforzado las guardias de prevención de los cuarteles por temor a que aparezca. Si hasta la honró este gobierno que no dialoga con nadie al llamarla la ministra Nilda Garré a dialogar con ella en el Ministerio de Defensa. Tantos resguardos no alcanzaron: ella sigue su propia batalla, compromete, y ayer hizo catarsis. Casi una Hebe de Bonafini, quien ha insultado a funcionarios y a ajenos cuando le tocan su interés. Como ella, con escándalo criticable, la Pando también ha logrado que se la escuche.
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